sábado, diciembre 19, 2009

Fusiones y gañotes

"Se ha fusionado la tres con la cuatro". Intentaba demostrarme la amiga de mi suegra que estaba al día de las noticias. "No, eso no. La seis y la cinco no pueden ni verse. Creo que los que se han juntado son la cuatro y la cinco". Hasta la mesa con brasero de cisco de aquella casa, una de las pocas de la aldea de Los Andreses, llegaba el olor de los gañotes que había hecho esta misma tarde la otra de las hermanas que hace estos días compañía a mi suegra.
Tuve que reirme cuando la pobre se dio por vencida tras haber nombrado todas y cada unas de las cadenas de televisión nacionales, incluyendo las públicas. Escéptica y con los dulces de masa y miel bajo el brazo volvimos a mi casa de Cortegana para celebrar el cumpleaños de mi madre. Alguien en la mesa volvió a hablar de la fusión. Reconocí que no tenía ni idea de lo que me hablaban y recurrí al oráculo de nuestro tiempo. Y ahí estaban, enchaquetados y en una enorme mesa, los mandamases audiovisuales que ayer rubricaron un acuerdo que yo llevaba semanas esperando.
Pero aquí, en el salón de mi casa, entre mis abuelos, mis tíos y mi primo de tres años, nada de eso me importaba. Y sonreí pensando que estos cuatro días libres han conseguido, más que unas largas vacaciones, cambiarme las preocupaciones.

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