miércoles, noviembre 25, 2009

Sala de Espera

No queda ni un hueco libre en ese espacio de la pared. Las estampitas de santos, cristos y vírgenes lo llenan todo. Tanto como ese olor a alcohol de curar que relacionamos con la enfermedad, y la enfermedad con la pena. Pero en esa habitación cuadrada con sillones, antesala al abismo de las camas y los tubos, también hay lugar para la esperanza. Allí entra como el sol por las ventanas. Como la calefacción por los rendijas. Y a la esperanza se aferran los que sólo quieren que el destino, en forma de médico con bata y zuecos, le traiga buenas noticias. Las de mañana mejor todavía que las de hoy.
La mayor de todas las imágenes religiosas a las que se encomiendan los que esperan es una foto de calendario de una Cruz de Mayo. Debajo de ella, una señora con los pies hinchados intenta descansar con la cabeza apoyada en la palma de la mano, pero pesa y se tambalea. Otros en la sala repiten la operación recostando la suya en el respaldo de esas butacas que, a fuerza de horas y paciencia, se están quedando sin tapicería. Esperan un sueño profundo del que desean ser despertados por una carta de alta.
Y de esa sala de espera nunca salen, aunque físicamente no estén temporalmente en ella. Ni cuando van al baño o al restaurante del hospital. Esa sala, los sillones y hasta las estampitas los acompañan adonde van porque es ahí donde tienen depositadas todas sus esperanzas. Las de un futuro feliz. Tanto como lo era el presente que tenían antes de pisar la puñetera sala.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay veces en las que la vida o el destino o lo que sea.... se empeña en ponernos las cosas dificiles.

Mis mejores deseos de recuperacion para tu amiga y su familia, esperemos que todo salga bien.

Un beso mu grande.

Macarena

Anónimo dijo...

Ánimo Palomita, tiene que salir bien, tiene que salir bien, tiene que salir bien...