miércoles, octubre 14, 2009

Amigos en capilla

Un amigo, si es bueno, es como un hermano. Cuando tienes un grupo que supera la veintena, tienes una familia enorme, entonces. Hace tiempo que a algunos de mis amigos los cuento de dos en dos porque han decidido, como yo, que en pareja se vive mejor.

El sábado pasado se casaron dos que nos hicieron felices a todos los demás. No sólo porque pudimos compartir con ellos su alegría y una fiesta inmensa, también por el simple hecho de fijar un día en el calendario para juntarnos. Otros empiezan a poner sus fechas y yo, que me enfado cada vez que hablan de sus intenciones apostólicas y romanas, no puedo evitar soltar una lagrimita cuando dicen eso de "no hagas planes que...". Y es que creo que he llegado a esa edad peligrosa en la que todos tus amigos deciden casarse. Peligrosa porque a ti te cuesta una pasta el vestido, el regalo y todo lo que envuelve una celebración en la que ya tienes la cara húmeda apenas aparece la novia por la puerta.
Una familia enorme, decía, y así me siento entre muchos de ellos. Los mismos que a principios de este año se marcaron los kilómetros que hicieron falta para pasar con nosotros una de las noches más amargas de nuestra vida. Por eso, el pasado sábado mientras cantaba, bebía, bailaba, hablaba y los abrazaba, me sentía una persona privilegiada. Lo soy porque los tengo.

2 comentarios:

Jackeline dijo...

Hola estimado blogger
Estuve visitando tu Blog y está excelente, permíteme felicitarte.
Sería un gusto contar con tu blog en mi directorio y estoy segura que para mis visitas será de mucho interés.
Si deseas no dudes en escribirme a jackiexanky@hotmail.com
Exitos con tu blog.
Un cordial saludo
Jackie

Anónimo dijo...

Creo que con ésta deben de ser ya diez veces,o quince, no sé, las que lo he leido. Lo hago a veces, cuando estoy estresada(como ahora mismo, que llevo más de quince minutos esperando que se cargue un archivo adjunto y el ordenador está más lento que nunca)y siempre con la intención de dejar un comentario para agradecerte lo que has escrito y para deciros yo también la suerte que tengo por teneros cerca. No puedo parar de reir cuando me acuerdo de lo felices que fuimos todos ese día, y se me pone la piel de gallina sólo de pensar todo lo que nos queda por hacer y celebrar juntos.
Pero siempre que lo leo me emociono... "Lo soy porque los tengo"... Gracias.

Un beso.