jueves, septiembre 10, 2009

Lanzarote: La vuelta

Y terminan como empiezan: en un avión. El que nos lleva de Lanzarote a Madrid, el más grande en el que nos hemos montado nunca. Llevaba dentro más de 200 viajeros, ninguno con destino Madrid. Enumeran los trasbordos y creo que superan la veintena. No dicen Sevilla. Nos asustamos. "Dios mío, nuestras maletas".

Sobrevolamos otra vez Huelva. Y volvemos a quedarnos alucinados con Doñana que se ve desde el aire casi tan precioso como desde la tierra. También alucinamos con las dos enormes balsas blancas tan grandes como Huelva de las que volveré hablar, seguro, cuando retorne al trabajo. Cádiz al fondo. Podía hacer una paradita el comandante...
Pero vale la pena seguir porque en Madrid, sin saberlo, nos esparaba la inmensa y novísima T4, la que tanta polémica suscitó en su día y que a nosotros nos parece una creativa obra de arquitectura, colorida, alegre y llena de prisas. Enorme. La recorremos de cabo a rabo en el par de horas de espera.

1 comentario:

M Mar dijo...

Que pasada la foto de Huelva dede el cielo...yo es que cuando voy en avion son incapaz de mirar por la ventanilla.

Un beso