martes, septiembre 01, 2009

De vuelta

El río estaba lleno. La marea vacía. Y dentro de ella los atardeceres, las confidencias, los descubrimientos, las risas, los abrazos, los "en quince minutos te recojo en tu puerta", los "¿ qué tienes pa comé?" y hasta los "vente, que está la tarde tranquila".
Pero es que la marea estaba vacía y el río lleno. Y de él brotaba otro tipo de compañía, la luz tenue de la lámpara, los cajones de la ropa interior donde todo se confunde, los paseos en bicicleta, las discusiones por tonterías y hasta los "no podría estar en Sevilla sin ti".
Por eso lo he recogido todo sorprendida de la de recuerdos que se generan en apenas un año y medio en una casa que no es la tuya. Creo haber escuchado la última de las campanadas. Señalaba un cuarto de hora y yo estaba dejando otro tanto de la puerta para adentro. Hablaba por teléfono con mi hermana y, al sonar el portazo y dar la vuelta a la llave, apenas recordé la de tardes que he pasado mirando por la ventana o leyendo en el balconcito. Tampoco las cenas con amigos y las carcajadas a deshoras. Creía que mis recuerdos y mis secretos se iban a quedar tras la puerta... pero no. Seguían conmigo y lo hacen hasta ahora y hasta después.
Era la primera vez que vivía sola. Nunca me había escuchado tanto por dentro. Pero es que el río estaba lleno y he decidido volverme, precisamente ahora que me parecía empezar a entenderme...

5 comentarios:

Antonia dijo...

¿Dónde te vas? ¿Vuelves a Sevilla?

pirfa dijo...

Eso es¡¡¡ Me vuelvo (justo ahora que te vas tú, Antonia.. Tenemos que vernos)

Olga dijo...

Vuelves a Sevilla? Te han dado traslado? O te tomas ya un año sabático para traer a este mundo a una nueva personita?:)

pirfa dijo...

Nada de eso, Olga. Me vuelvo y seré una persona pegada a un coche durante algunos años, hasta que sea posible el traslado.

olga dijo...

Bueno niña pues cuidadito cada día en la carretera, que aunque sea un camino corto... Y qué valiente eres!