jueves, septiembre 10, 2009

Lanzarote: tierra volcánica

Dicen los locales que ellos no piensan en eso. Si lo hicieran, no podrían dormir, claro. Y es lo mejor. Porque catástrofes naturales pueden ocurrir en cualquier sitio, pero es que ellos saben que duermen a pocos metros de una capa de magma hirviendo sobre el que reposan su cama, su casa, su coche... En Timanfaya lo han convertido en un reclamo turístico y hasta cocinan sobre el magma que está, en ese punto, a muy poca distancia de nuestros pies.

También te montan en un autobús y te hacen un pequeño recorrido por la enorme extensión de lava solidificada sobre la que, eso dice la grabación, se está haciendo la vida: insecto, líquenes y poco más, pero algo es algo. Y yo me quedé sin habla, tengo que reconocerlo. Mientras Grego disfrutaba haciendo fotos a un paisaje para nosotros, que venimos de lo verde, tan extraño. Y pensaba en los pueblo que quedaron enterrados debajo de la fuerza del volcán. Y de que eso hace apenas un par de siglos, quizá tres. Y de que la última erupción tuvo lugar en la isla de La Palma hace unos 30 años (ya darían cuenta de ella los medios de comuniciación)... Y creo que me puse un poco nerviosa, tanto que, en el fondo, estaba deseando salir de aquel parque de atracciones natural producto de la desolación.

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