lunes, agosto 24, 2009

Tarde-noche de verano

Yo he decidido que el amor no tiene edad. Y como, más que un convencimiento, es una decisión, pues cada vez que puedo practico un poquito de agostismo rodeada de las personas que quiero, entre ellas, mis recientes primos con los que comparto algunas de las pocas verdades de la vida, como cerrar la boca en el agua o el cuento de los tres cerditos. Respiro hondo, siento que los pulmones se me ensanchan más de lo normal, y noto que me quedan fuerzas para el resto. Y un fin de semana (que empezaba con un viernes en el que me quedé dormida en un velador y terminaba con un domingo en el que me quedé dormida en un coche de vuelta) ha resultado ser estupendo para recargar las pilas. Luz de sol con mi familia y luz de luna con amigos en la feria de Aracena. El buen directo de MClan, los bailes, las copas, las risas, el Canguro y la vuelta: nueve en un Land Rover a 80 por hora. Tan divertido que todavía hoy me dura la sonrisa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se te ha olvidado el atardecer al final de una calle...Obí,Obá $%&&/)"···

Un beso