jueves, agosto 06, 2009

Reporterismo

Escuchar a Maruja Torres es interesante la mayoría de las veces. A mí me lo ha parecido en esta empalagada entrevista de TVE. Torres, sin sentirse de la Tribu, recuerda con pasión los tiempos en los que su periódico le puiblicaba páginas y páginas de sus gestas en zonas de conflicto. Eso ha terminado, asegura la periodista y escritora, porque las empresas de comunicación ya no apuestan por el reporterismo: "Hay que invertir en el reporterismo, no en trajes, no en copas, no en cenas. Hay que invertir en que esa persona esté y se pueda mover y se quede el tiempo que sea necesario para descubrir lo que está ocurriendo."
Escucho sus palabras y me suenan a ensoñación. Y resulta que hubo una vez en la que eso se hizo. Me parece tan mentira como verdad fue el pasado lunes la orden de mi empresa de no pagarme un taxi a Matalascañas para conocer cómo se estaban recogiendo los restos de vertido que estaban llegando a las playas. El coche se había estropeado y yo me quedé en Huelva, haciendo por teléfiono una información que bien valía el dinero que cuesta el viaje. Pero no hay dinero, eso me dicen. Lo que no hay son prioridades. Y no hablo sólo de mi empresa, que también. Pasa en todas. Y arañamos las jornadas como las piezas multifuncionales que somos: hablando de todo un poco sin saber apenas de nada. Asegurando cosas que no hemos visto. Corriendo, corriendo y corriendo.
Cuando da la hora de la salida, estoy siempre en tal estado mental que me cuesta mantener una conversación cualquiera. Tienen que pasar unos minutos hasta volver a abrir los oídos y dejar funcionar la mente. Por eso, si las rutinas de trabajo no nos dejan estar en primera línea de nosotros mismos, estarlo en la de la noticia hace tiempo que es un lujo.
Torres es una privilegiada que, además de haber escrito mejores reportajes que libros, quiere seguir observando la realidad con sus propios ojos. " Yo estoy ahí, pagandome la primera línea, ahora que no puedo ser reportera, pero lo primera línea la quiero ver". Ojalá y las primeras líneas fueran más accesibles para todos los que nos ganamos la vida con este oficio.

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