miércoles, julio 15, 2009

Juicios

Que todo suele ser más complejo de lo que vemos a simple vista es algo que sabemos casi todos los que intentamos arrascar más allá de la primera intención. Esta mañana se ha celebrado el juicio por el robo y homicidio de un hombre que vivía en la calle al que mató a palos un chaval de 17 años. La que fuera su mujer y sus dos hijos han bajado desde Barcelona para asistir al juicio.
Los periodistas volvíamos a hacer espera en la puerta. Esta vez han sido unas cuatro horas que han dado para mucho. Primero para escuchar las dudas de una de mis compañeras sobre la conciencia de unos hijos que permitían que su padre viviese en la calle. Y más tarde, cuando el tiempo ha ido pasando, la espera se ha hecho interminable y tanto implicados como periodistas han ido apagando un cigarro tras otro, ha pasado lo que pasa tantas veces: que rompemos la barrera invisible que nos separa y he terminado escuchando los recuerdos que conserva su hijo de un padre con el que, según él, ha compartido todos los años de su vida hasta hace muy pocos, cuando el ahora fallecido decidió seguir buscando trabajo por todo el pais.
Dice que a menudo les llamaba y les contaba que estaba bien y currando. La realidad era bien distinta: el padre vendía ramilletes de flores en la calle Concepción y dormía en unos soportales que huelen a orín y vino tinto. Pero era conocido y querido por muchos en Huelva, tanto que la jueza se ha puesto a llorar en mitad de la vista.
Fuera estaba yo, en un banco de hierro a las puertas del juzgado de menores, escuchando a su hijo, que ya es padre de cinco niños y que no ha podido reprimir sus lágrimas al pensar que su padre no ha podido conocer a los mellizos que esperaba su mujer cuando ocurrió todo. A ella la ha llamado por teléfono y le ha contado en español cómo iban las cosas. A ellos les ha hablado en catalán con el tono paternalista que ponen los padres y que traspasa mi desconocimiento del idioma. Y no me ha parecido ningún mostruo al que haya que achuchar las nubes que puedan ensombrecer su conciencia.

1 comentario:

SUSANA dijo...

joder.............cúanto me has emocionado