lunes, junio 01, 2009

Niveles mínimos

Los pasillos largos y blancos. Lo tenía claro en este solitario lunes de Pentecostés en el que buena parte de la ciudad se sacude la ropa de arena. La médico y la enfermera se sorprendieron al verme. Me preguntaron qué me traía hasta allí. Quise hablarles de Solidaridad y otras palabras grandilocuentes que no venían al caso y ellas conocían de sobra.
Tardaron pocos minutos en sentarme en la camilla y darme el primero de los pellizcos en el dedo corazón. Una gota de mi sangre revelaba que no era apta para la donación. Les confesé que con 16 o 17 años tuve un poco de anemia, pero que ahora estaba bien. Mientras repetían la operación y sentía el segundo de los aguijonazos en el mismo dedo, les contaba que eso debería haber sido un episodio de adolescencia que ya tenía superado. Entonces estaba todo el día cansada y vivía más intensamente en sueños que en la vigilia. La segunda gota parecía confirmar que la única persona que hoy había acudido a donar no iba a poder hacerlo. Insistieron una tercera vez. Ahora con un análisis de sangre que en unos minutos descartaba, definitivamente y por ahora, la conveniencia de que pudiera donar mi sangre. Apareció la médico con una fotocopia de alimentos que debía comer más y la recomendación de que visitara a mi médico de cabecera. No pude reprimirme cierto sentimiento de vergüenza. Me limpiaron la mancha de yodo que había dibujado en la parte cóncava de mi codo y les di las gracias. Me bajé de la camilla de la solitaria sala de donaciones bastante frustada: mi sangre no cumplía los níveles mínimos de Solidaridad. Llevo todo el rato pensando en lo poco que sirve tanto cuerpo y tantas ganas.

5 comentarios:

Miguel dijo...

sirve mucho. En poco tiempo, estás donando. (Verás el chutazo de vida que se lleva la persona que reciba tu sangre).*

Jose Juan Ramos dijo...

El cuerpo y las ganas te podran haber servido de poco esta vez pero a tu sentimiento y tu compromiso nadie le podrá poner nunca un pero. Siéntete grande, lo eres!

Jose Antonio Montaño Gordo dijo...

Tu sangre no cumplira los niveles minimos, pero tu capacidad de sacrificio por los demas lo supera con creces. Hace falta más gente como tu. Un saludo paloma.

anoniMATA dijo...

lo importante es que hayas ido no?

Herblay dijo...

Escucha a Miguelito, que siempre tiene razón... Besos