miércoles, mayo 06, 2009

El Polo se apaga

Se ha dicho muchas veces. Eso y lo del efecto dominó. Y lo de los miles de empleos que dependen de él. Pero es que esta semana está siendo especialmente dura para ellos y jugosa para los que hacemos información de su incertidumbre. Mientras escribía su crónica para el periódico, una compañera reflexionaba ayer en voz alta: "Quién lo iba a decir... En el Polo". Hubo un tiempo, no hace mucho, en que Polo irradiaba sólo estupendas noticias económicas y recordar ese tiempo (que van más allá de los recuerdos de mi compañera, cuando Huelva se convirtió en una ciudad de obreros industriales) hace que se note, todavía más, que los interruptores empiezan a bajarse. Esta mañana, entre ires y venires, con el nerviosismo de trabajar siempre contra reloj, escuché la declaración de un obrero de los que sostenían la pancarta a las puertas de Ercros. Y todo se paró. Se comía las letras y soltaba frases atropelladas, pero sus palabras encerraban la desgracia personal de todos y cada uno de los hombres y mujeres que se van a la calle. Ayer nos enterábamos de más de 120. Ni los de Ercros, ni los de Fertiberia, ni los de Nilefós, ni los de Tioxide, ni los de ninguna planta del Polo tienen por qué poner en relación la obsolescencia de su industria con la ropa de sus hijos o el carro que empujan cuando van a la compra. Pero es que la relación es directa y la irresponsabilidad de los gestores absoluta. Y por encima de todos los errores, el enfoque en la polémica. Buenos y malos que tienen que elegir entre el mantenimiento del empleo y la salud pública y el medioambiente. La realidad es más compleja. Es sumatoria. No es que haya conflicto, es que en Huelva, entre el Polo, y la Marisma, hay dos importantes problemas.

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