miércoles, marzo 04, 2009

Magia y mierda

El agua tibia llenaba la bañera y la luz del calentador iluminaba el baño. Tuve la intención de poner Radio Clásica o Radio 3 pero no lo hice. Dejé Radio 5 justo cuando arrancaba el informativo de la tarde. Me introduje en el agua cuando hablaban de pérdidas, las humanas y las culturales, causadas por el derrumbe del archivo de Colonia. Intenté ponerme cómoda con la cadena de reacciones por las elecciones vasca y gallega, pero entonces comenzaron a hablar del récord de parados. Corbacho aseguraba que no se iban a llegar a los 4 millones. Zambullí la cabeza en el agua como no queriendo escuchar algo que decía de indicadores macroeconómicos, pero lo escuché. Casi tres millones y medio de parados. Iba a repetir la operación cuando un "Atención última hora" hizo que abriera los oídos.
Más de la mitad de los trabajadores del prestigioso y veterano diario ABC iban a ser objetivo de un ERE que acababa de anunciar Vocento. Entonces salí de la bañera y apagué la radio. Me sequé rápida y enfadada. Con rabia. Pensaba en el diario gratuíto Metro, que ha declarado su cierre hace muy poco y pensaba también en las caras de las nuevas reporteras que esa misma tarde habían compartido conmigo espera a las puertas de la Audiencia Provincial de Huelva, donde los llantos y los insultos. Ellas me hicieron recordar otra injusticia que cuentan así los compañeros de Cuatro (Andalucía) en su blog compartido y que habla del despido de tres trabajadores de la subcontrata que ofrece sus servicios a Antena 3.
Como ellos he sabido de muchos y todos y cada uno de ellos me han hecho plantaerme la materia laboral de la que estamos hechos los que nos dedicamos a los medios de comunicación. Hablamos constantemente de EREs, convenios, huelgas, manifas o concentraciones de cualquier empresa de nuestro entorno pero no somos capaces de unirnos ante la injusticia que cometen con nuestros semejantes que, al final, somos nosotros mismos.
He trabajado en empresas donde han despedido a mujeres embarazadas, han tenido como colaboradores a algunos trabajadores durante años. Conozco compañeros y compañeras que se tienen que pagar ellos mismos la Seguridad Social, que cobran muy por debajo que lo que dictan los convenios colectivos y que esconden que están afiliados a un sindicato por miedo a represalias. Los mismos que luego ponen palabras a las reivindicaciones de otros.
Es una profesión llena de magia y de mierda. Ya en la carrera se respira una competitividad que hace insolidarios a muchos compañeros. Un error. Un enorme error que me hace recordar esto, atribuido a Bertold Brecht:
Primero vinieron a buscar a los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas,
y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro.
Después vinieron por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después vinieron por mí,
y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí.

2 comentarios:

Herblay dijo...

El sábado tenemos manifa en Sevilla. Por si estás por aqúí...

Miguel dijo...

Organización de. No te adelantes, mosquetera.*