lunes, febrero 16, 2009

Turismo interior

Algunos días las águilas sobrevuelan mi pueblo. Esos días pienso en Manhattan. Allí, si las hubieran, no las podrían ver a causa de los rascacielos. Pero en la Sierra las águilas, y los buitres, se ven perfectamente planeando sobre los cerros, las iglesias y las casas. A veces me hago pasar por una turista. Dice mi madre que eso lo he heredado de mi padre. A veces, como este sábado en el que dos amigos, con sus dos hijas, han venido a pasar el día con nosotras. Llegaron, abrieron los pulmones y me confesaron que mi pueblo huele a otro pueblo que le trae estupendos recuerdos. Puede ser, quizá, que los pueblos tengan un olor característico. Yo lo huelo, algunos días, en Huelva al pasar por un solar sin edificar cerca del Monte Conquero que me hace llegar a las ruedas de prensa del PSOE provincial herida de melancolía. El olor dura unas décimas de segundo, pero el recuerdo todo el día. Y con mis amigos, sus hijas, mi madre y mi pequeña-vieja vecina María me hice pasar por turista y disfruté de la carretera que une Cortegana con La Corte, de una pluma ibérica, de la habitación de los ecos en el Castillo, de las preciosas vistas de los pueblos vecinos. La Sierra da para tanto que en Fuenteheridos se pueden disfrutar dulces argentinos en una cafetería con sofás al calor de la chimenea. Como en Manhattan, pero sin águilas. El sábado anterior, en Santaolla del Cala, de turista con mi amiga Palmira descubrí un río, con un sendero, una ermita y unos merenderos. Hemos puesto la bandera y hemos prometido volver. Antonio Luis, fotografo de El Mundo, en menos de 2 segundos, nos hizo esta preciosa foto. Una instantánea de nuestra condición de turistas en nuestra propia tierra. Preciosa tierra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uno de mis defectos es aburrirme o cansarme, a veces, de las cosas. De esta tierra donde tengo mis raíces jamás me voy a cansar, soy turista turista de nuestra Sierra y de todos sus pueblos. Me encanta visitarlos,una y otra vez, sobre todo en buena compañía...y te aseguro que siempre hay un rinconcito nuevo por descubrir.

Un beso Pirfa.