miércoles, febrero 18, 2009

La estetica del pene

Yo no sabía que había mujeres que les contaban a otras mujeres lo bonito que es el pene de su última conquista. No lo sabía hasta que una amiga me habló de la preciosidad que habitaba entre las piernas del hombre que estos días le hace mirar el móvil más de la cuenta. Me sorprendió tanto que creí hasta entenderle mal. Y allí mismo, delante de la puerta del Ayuntamiento de Huelva solté una de las caracajas más sonoras de las que han salido nunca por mi boca. Casi que nos tiramos, literalmente, al suelo de la risa.
Hubiera sido divertido que nos hubiera sorprendido el alcalde a las dos en ese trance y haberle tenido que explicar que Usted no lo sabe, Señor Alcalde, pero es que el pene del ligue de mi amiga es especialmente estético. Seguro que se hubiera sumado a nuestra carcajada y hubiera terminado en el suelo con nosotras, provocando la sorpresa de los viandantes, a los que teníamos que haber explicado también el motivo de nuestras risas.
Puede ser, quizá, que provocásemos una cadena de carcajadas tan grande que los ecos se escucharan en el periódico más cercano. Puede ser que su responsable se hubiera vuelto loco pensando que dos mujeres estaban contagiando en Huelva la epidemia de una risa de la que él no era partícipe, ni lo sería nunca. Mandaría quizá a un plumilla y a un fotero a cubrir esa noticia que tanto le mosqueba y se encontraría con la página en blanco y sus dos emisarios tirados en el suelo a la hora del cierre, muertos de la risa.
Pues eso, que yo iba por la vida pensando en que los penes eran todos más o menos iguales. Hasta ahora.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también pienso que son todos más o menos... Pero si os reíais tanto será porque algún detalle importante, además de su belleza, te contó. O es que está muy muy muy enamorada...seguro que es eso. Qué ciego es el amor jajaja!

Besos.

Anónimo dijo...

O porque le gusta el Arte, y la chica se fija en todos los detalles.
Viva el David de Miguel Ángel!!

Miguel dijo...

y que vivan los penes y se mueran las penas.*