jueves, enero 29, 2009

Objetando, que se lleva

A mi me hubiera gustado objetar a la parte esa de física tan inútil e incomprensible de 2º de BUP. Ésa de las fuerzas sobre los objetos. Si hubiera podido, lo hubiera hecho. Por eso me hacía ilusión que a los padres kikos de sus hijos kikos (y otros defensores de la moral católica) les hubiera dado la razón el Tribunal Supremo. Porque yo también quise objetar, y no pude, de Educación Física, por ejemplo, a la que toda la vida le hemos llamado Gimnasia. A esa obligación de ponernos chándal o mallas y correr a las 8.25 para después estar oliendo a sudor del compañero el resto del día. Sí, de Educación Física me hubiera gustado objetar por su alta carga ideológica de transmisión de vida saludable y todos esos rollos del esfuerzo que seguramente han condicionado, sin yo saberlo, mi mentalidad posterior.
También me hubiera gustado objetar de ese curso de Lengua y Literatura en el que nos hacían leer a José Cadalso y sus Cartas Marruecas, tan pesadas y horrorosas para una adolescente de 15 o 16 años más deseosa de conocer algo de educación cívica o sexual, valores y otras realidades familiares más allá de la nuestra.
Porque de eso va todo lo de Educación para la Ciudadanía. De padres que ni siquiera han abierto el libro de sus hijos pero que funcionan por consignas. Dicen que no quieren que sus pequeños aprendan que hay otros modelos de familia. Pero es que las hay. Que no aprendan entonces tampoco que la tierra es redonda o que el sucesor de Carlos I fue Felipe II. Ni que Estados Unidos es una república ni que el sufragio femenino en España no se aprobó hasta 1931. Ni que Hesiodo escribió La Teogonía ni que Mussollini murió ahorcado. Son cosas que vienen en sus libros, muchas de ellas de gran carga ideológica y todas necesarias para una formación plural.
Pero, claro, la pluralidad le da tanto miedo a algunas personas...

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