martes, enero 20, 2009

Agua y palos

El casco frente a la cabeza y las porras contra las palabras. Estos vecinos de la pequeña localidad de Corteconcepción se han perdido el advenimiento del último mesías intentando luchar por el primitivo elemento.
Decían los poderosos que el pozo se iba a hacer sí o sí. Y punto. Es la democracia entendida como imposición de voluntades. Cuánto más fácil no sería todo si se escuchase a los hombres y mujeres de la tierra. Hay agua para todos, dicen, pero respeten los niveles subterráneos. Es mejor enviar contra estas personas de pueblo y campo el rodillo de la fuerza y la fuerza del rodillo. Ha habido tantos manifestantes como agentes policiales. Y eso es una auténtica vergüenza.
Al final, después de empujones y palos, hay sondeo y habrá pozo. Ellos lo sabían mejor que nadie pero han querido estar ahí el día en que las cosas se iban a poner feas. Son unos valientes. No sólo por no salir corriendo, también por el compromiso que han demostrado con sus gentes, las de ahora y las que vendrán, con sus tierras y con la naturaleza.

No hay comentarios: