martes, diciembre 23, 2008

No lo serán nunca

Los que usan la provocación. Los que en vez del cerebro utilizan los testículos. Los que olvidaron entregar el alma en sus palabras y sólo reparten mierda. Los que se valen de su posición para pisotear a los demás. Los que gustan de ver llorar a través de un cristal a la persona a la que amaron. Los que no aceptan la libre voluntad de los demás. Los que no saben qué significa la palabra Amistad. Ésos no podrán ser nunca periodistas.
Los que no miran a los ojos. Los que se ponen rodilleras para hacer su trabajo. Los que no comparten sus conocimientos y confidencias con los compañeros. Los que se creen intocables y en una esfera superior. Los que miran por encima del hombro y piensan que todo lo saben y todo lo dominan. Los que amenazan. Los que no sienten la Profesión. Los que no son humildes. Los que no sonríen. Los que se regocijan en el agobio de sus iguales y sus desiguales. Ésos no podrán ser nunca periodistas.
Los que sólo sacan la lengua del culo de los poderosos para humillar a los que tienen por debajo. Los que utilizan el medio que dirigen como un arma de ataque personal. Los que se mean encima del trabajo de una redacción entera. Los que se masturban pensando que, después de ellos, su ciudad no ha dado jamás ningún otro periodista de raza. Los que siempre hablan del mismo escritor. Los que amenazan con meterle por el trasero a la gente revistas ilustadas. Ésos no podrán ser nunca periodistas.
Nunca podrán serlo, a pesar de que un título lo tenga cualquiera. Pero un periodista es mucho más que un licenciado. Es un compañero, un amante de la Democracia, de las Palabras y de su vocación, un trabajador comprometido con su tiempo y los que le rodean. Un iluso al que le brillan los ojos cuando escucha hablar de libertad. Eso es un periodista. Todo lo demás es producto del engaño y el maquillaje.
La Profesión se impondrá y terminaremos con los impostores.

3 comentarios:

Miguel dijo...

el problema es que empieza a haber más impostores que periodistas, me temo. Algo habrá que hacer y decir, digo yo. Y ya vamos tarde. ;)*

Anónimo dijo...

Tu blog es un ejemplo de inteligencia bien aplicada. No hay mejor respuesta a un necio que esconde su cobardía entre insultos que la palabra. ¿Alguien lo duda? Bueno sí, el necio.

Princesa Hechicera dijo...

Hola Paloma, inteligente y ácido ese canto a nuestra profesión. Sabes que siempre me siento orgullosa de tí y de lo que escribes. Hoy más que nunca: has puesto palbras al pensamiento de muchos.

Un besazo.