domingo, noviembre 30, 2008

Las leyes de la lógica

Cada día descubro que hago, digo o pienso más cosas que no explica la Lógica. Algunos de mis amigos dicen que estoy colgada. Puede ser. Quiero pensar que me estoy liberando de ciertos corsés y olvido lo mundano con la misma facilidad con la que empredo nuevas empresas y me ilusiono con cualquier cosa o con cualquier persona.
Cometo muchas imprudencias como pensar que todo el mundo es buena gente hasta que demuestre lo contrario o mostrar mis sentimientos y contar mis experiencias a las primeras de cambio.
Canto, rio a carcajadas, beso, abrazo, conspiro, expreso con los ojos y busco complicidades, digo las cosas con sujeto verbo y predicado y cada vez más verbalizo lo que pienso porque no me perdono dejarme dentro nada que puedan hacerme daño. No critico a los demás por lo que piensan de mí porque la opinión es uno de los valores que más respeto en la vida.
Intento no darle importancia las cosas materiales. Como, bebo, gasto y visto lo que hay y jamás echo de menos lo que no hay. Cuando estoy en un sitio precario en comodidad o higiene pienso en viajar a África y me vuelvo fuerte como un roble.
Reconozco que soy vulnerable a muchas cosas: las cucarachas, la soledad y los dolores y humores premenstruales, entre otras.
Odio los coches que corren por las calles con las ventanillas bajadas y la música a tope y a los cuatro chavales con lo que me acabo de cruzan por la calle que iban dandole golpes a los coches y los letreros de las tiendas armados con palos. Odio el olor de la celulosa, el de las industrias del Polo y las balsas de fosfoyesos. Odio a los machistas y los intolerantes. Odio también a los que apelan a grandes valores como la Familia, la Seguridad o la Nación para ganar votos. Odio a los que jamás argumentan las cosas que dicen porque piensan que las suyas son verdades universales.
Disfruto con la carretera que va del Cruce de Santa Ana a Cortegana pasando por Almonaster, con el solecito que me dora la cara mientras bebo un tinto de verano con unos amigos un mediodía de fin de semana. Disfruto con la buena conversación y con las personas que se muestran como son y logran sorprenderme. Con las que no tienen maquillajes ni grandes artificios. También con las que me quieren y a las que quiero sin condiciones. Disfruto con las bibliotecas y las tiendas de libros y con la lectura reposada de los periódicos en las mañanas de los fines de semana. También con el azahar que me calienta los sentidos y anuncia que llega el buen tiempo. Disfruto con el chocolate, con las caballas, los cuadros de Gustav Kilmt y con las verbenas de las aldeas. Disfruto con las canciones de Sabina y los pasodobles carnavelos.
Tengo mil defectos, quizá mil uno, que no sé si cambiaré algún día. Quizá no sea posible. Exijo por que me entrego y hablo porque comprendo. O eso creo. Respeto la intimidad de los que me rodean y pocas veces los juzgo. Demasiado tenemos ya con nuestra propia conciencia. Yo intento que la mía lo haga conmigo nada más que lo justo.
Me gustaría aprender de mis errores. Por ahora sólo intento reconciliarme con ellos y duermo bien por las noches.
Cuando la lógica me desaconseja hacer cosas a las que me arroja la emoción, nunca la escucho.
Y así voy viviendo.
Y, por ahora, el balance es positivo.

lunes, noviembre 24, 2008

Menos luces

Justo a falta de un mes para la Nochebuena, un colega, Ángel Romero, me ha enviado este mensaje:
¿Qué opinas de las luces de Navidad?
En San Sebastián han decidido eliminar toda la iluminación navideña.Un plan de ahorro que en Barcelona y Madrid no piensan seguir. La ciudad condal iluminará sus calles un 20% más que el año pasado. Comerciantes y Ayuntamiento han llegado a ese acuerdo para frenar la crisis que se espera en esta campaña navideña. En Madrid, el ayuntamiento se gastará 4,6 millones de euros en iluminación navideña, 600 mil euros más que en 2007. Eso sí, las bombillas son de bajo consumo y ecológicas para reducir las emisiones de CO2.
Y le he contestado así:

Opino que las luces de Navidad son totalmente prencindibles, pero ocurre que los comerciantes manejan algún tipo de estadística que pone en relación una iluminación más barroca con mayor número de ventas. Sea lo que sea, también en esto, si se actuara de forma un poco más racional, podría ahorrarse dinero y sobre todo energía. Los datos que se manejan a día de hoy (yo también he vista esta sobremesa el Telediario) dan miedo. Podrían hacerse tantas cosas con esa pasta y, la verdad, responderían mucho más al espíritu navideño.La clave, para que al consistorio que fuera no se le echaran encima los vecinos ávidos con la fiebre consumista que llega de la mano de la navidad, podría ser lanzar el mensaje de que ese ahorro de luces va a revertir en más dinero para otro tipo de actuaciones, más pegadas a sus necesidades.

Podría ser, digo.

Aplaudo la iniciativa de los donostiarras.

Me parece un debate interesante porque se trata de un error en el caemos año tras año. Todo se llena de luz, de música, de centros comerciales abiertos hasta en días festivos. Nos metemos en una ola de la que no somos capaces de bajarnos. Ocurre, un poco como en las bodas.
Dos amigos de Aroche, cuando se casaron, pidieron a los invitados que el dinero que tenían pensado regalarles lo ingresaran en el número de cuenta de una ONG que venía en la invitación. Me pareció una iniciativa valiente y también una excelente forma de hacer que los invitados se sintieran partícipes de la solidaridad de los novios. Pues con esto, igual. Haría falta un mensaje claro y mucha capacidad para ilusionar.

El paraíso

Para los profanos, Noviembre no tiene por qué sonar a Febrero, ni tampoco Diciembre, ni tan siquiera Enero. Pero todos estos meses, todos escritos con mayúsculas, son meses de culto para los carnavaleros. Faltan cuatro meses para cantar en el Capitol, pero El Paraíso está tomando forma. Somos muchos los que participamos en este sueño. Estáis todos invitados.

domingo, noviembre 23, 2008

La buena vida

Quedan un par de minutos para quedarme dormida después de un movido fin de semana que empezaba con una cena con compañeros de trabajo en un restaurante del centro de Huelva al que asistió Alejandro, un periodista mexicano de El Universal, el más antiguo de los periódicos de aquel país.
Con Alejandro hablamos de la situación política y periodístca de México, de Chiapas y de cine. Pero lo más divertido, al menos para mí, fue cuando me confesó: "Tú, en mi país, serías un suceso". Le pregunté el por qué. "Con esa voz, esa dulzura con la que hablas y moviendo toda la cara y todo el cuerpo. Eres histriónica. Serías un suceso".
Sabía que era expresiva al hablar pero no imaginaba que jamás iba a causar en nadie esa sensación. Nos entretuvimos analizando esta vez los acentos. La noche del martes habían tocado los insultos.
Han sido unos días que han llenado Huelva de actividad cultural, cine e intercambio. En mi rutina han imprimido el ritmo frenético de apenas dormir unas horas y de descubrir nuevas gentes, nuevas perspectivas y nuevos garitos.
P.D: El de arriba es Andrés Wood recogiendo el Colón de Oro por la Buena Vida.

jueves, noviembre 20, 2008

Gente de Cine

El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva ha pasado su ecuador y tengo que reconocerlo: Todavía no he podido ver ni una sola película. Entre la vergüenza por no verlas y la culpabilidad por llevar dos noches de copitas a costa del Festival se están sucediendo los días y yo no hago por sacar tiempo.
Están pasando, por fin, en Huelva cosas interesantes. La ciudad se ha llenado de gente de cine. Anoche conocimos a dos productoras, una argentina y otra mexicana y un distribuidor también argentino, todos de la factoría Disney. El chico nos confesó que es él el que le pone los nombres a las películas de esa casa para ser distribuidas por América Latina. Se refirió a "El juego del Miedo", por ejemplo. No sabíamos de qué peli hablaba hasta que nos dimos cuenta de que en España se le ha llamado Saw. Curioso.
Pasamos parte de la noche enseñandono mutuamente insultos locales, mostrándoles los sabrosos caminos del tinto de verano con limón (que no sé por qué a las chicas les pareció la mejor de las bebidas del mundo) y escuchando sus quejas porque el vuelo transoceánico les había robado siete horas de sus vidas.
La noche anterior me dio la madrugada en un bar al que estaba deseando ir: 1900. En una enorme pantalla daban un concierto acústico de Norah Jones, en las paredes colgaba una interesante exposición de fotografías y en una vitrina enseñaban los títulos que habían sido presentados en ese bar decorado a lo Cow-Boy. Hasta ahora apenas los conocía, pero los cuatro que compartimos mesa y reflexiones en esa noche de martes sellamos una amistad cómplice.
Y me remonto al lunes por una frase. La escuché en mitad del informativo en las palabras de la directora de una película especialmente violenta que justificaba la presencia de ésta en la cinta para condenarla y terminar diciendo: "Lo que hace falta son más flores, más libros y más abrazos".
Totalmente de acuerdo. Más flores, más libros y más abrazos.
Yo, por lo pronto, me he pedido para Reyes un limonero.

lunes, noviembre 17, 2008

Serendipias

Serendipia... serendipia... A mí tampoco me sonaba de nada esa palabra hasta el martes pasado. Me metí en la biblioteca y empecé a hojear el número de noviembre de Qué Leer. En la página 48, sobre una ilustración de un señor escribiendo titulaban el reportaje: "Serendipia literaria".
De "serendipia" no dice nada el diccionario de la RAE, pero tendrá que decirlo. Tiempo al tiempo. Las serendipias son una especie de profecías involuntarias y ocurren en la literatura más de lo que no creemos. No se cuenta como serendipia que Julio Verne escribiese que el hombre llegaría a la luna, ese tipo de obras las denominan en el reportaje "novelas de anticipación".
Una serendipia es por ejemplo ésta:
(...) Edgard Allan Poe, en cuya novela ‘Las aventuras de Arthur Gordon Pym’, publicada por primera vez en 1838, profetizó un hecho absolutamente imposible de adivinar. La parte de la obra que aquí interesa versa sobre el naufragio del bergantín Grampus cerca de las islas Maldivas. Cuatro sobrevivientes quedan a la deriva en un bote y uno de ellos, temeroso de no alcanzar la costa con vida, propone a sus compañeros que se sorteen quién deberá dejarse matar para que su cuerpo sirva de alimento a los demás. La propuesta proviene de un personaje llamado Richard Parker y precisamente será él mismo quien pierda la apuesta, convirtiéndose en objeto de canibalismo de sus compañeros. Pues bien, casi medio siglo después de la publicación de aquella novela, en concreto el año 1884, la prensa francesa se hizo eco del naufragio de la goleta británica Mignonette cerca de las islas Sandwich. Cuatro personas sobrevivieron gracias a una barcaza que los mantuvo a la deriva durante varias semanas. Los ocupantes alcanzaron tal punto de sesperación que en cierto momento decidieron comerse a un grumete de 17 años que, no teniendo familia a la que mantener, parecía el más indicado para sacrificarse en pro de los demás. Extrañamente, el marinero víctima de dicho canibalismo se llamaba Richard Parker.
Impresionante. Hay más que a mí me han parecido muy divertidas. Por ejemplo:

Otra de las ‘serendipias literarias’ más comentadas por los amantes de lo misterioso es la escrita por el norteamericano Lester del Rey, nombre abreviado de Ramón Felipe San Juan Mario Silvo Enrico Smith Heartcourt-Brace Sierra y Álvarez del Rey y de los Uerdes, un escritor sin éxito que en 1954 publicó ‘Viaje a la Luna’, novela en la que imaginaba que la nave espacial Apolón aterrizaba en la Luna y que el comandante Amstrom ponía el primer pie humano sobre dicho satélite. He aquí un extracto del principio de la novela: ‘La nave Apolón se posó en la superficie de la Luna. Tras varios pequeños brincos pudo estabilizarse. Se abrió su rampa y por ella descendió el comandante Armstrong para pisar por primera vez el suelo de ese mundo desconocido’. Se dice que, cuando el auténtico comandante Neil Amstrong hubo terminado de leer aquella novela barata, se limitó a encoger los hombros. Evidentemente, Lester del Rey jamás explicó cómo había adivinado el nombre del astronauta, ni tampoco cómo se había aproximado tanto al de ‘Apolo’.

Hay muchos más casos, también en la ciencia, en el cine y son todos igual de inexplicables. Una muestra, quizá, de la capacidad sin límites de la imaginación humana que sólo a veces es alcanzada por la realidad.

jueves, noviembre 13, 2008

López Pereira

Hice la carrera en cuatro años de los que apenas he sacado un tímido buen recuerdo ligado a un nombre: Federico López Pereira. Es lo que ponía en el papel que nos entregó nuestro profesor de "Técnicas de investigación periodística" con el asunto del reportaje que teníamos que hacer si es que queríamos aprobar. Recuerdo que mi compañera, Haridian (de Las Palmas) y yo nos miramos mostrandonos mutuamente nuestro asombro. Ni idea de la persona que se escondía tras ese combre y esos apellidos.
Ahí comenzó una de las aventuras periódisticas más interesantes de mi vida, mucho ante de dedicarme profesionalmente al periodismo. En poco tiempo, gracias a la ligera mención que de él hacía la página de la Asociación de Escritores Huebra (a la que curiosamente yo pertenecía por entonces cuando parecía que mis primeros relatos podían conducirme a algo más ambicioso) descubrimos que se trataba de un escritor de los que formaban el grupo de los "narraluces". Llevaba fallecido desde 1981 y casi 25 años después teníamos que encontrar su pista y hacer un amplio reportaje.
Tuvimos la oportunidad de concertar una cita con algunos de estos escritores andaluces de la generación de los 60 y 70 en Andalucía. Haridian, mi compañera, se encargó de Requena y Cózar. A mí me tocó en suerte compartir uno de los más interesantes cafés que me he tomado en mi vida con Vaz de Soto en la terraza de La Raza, entre el Casino de la Exposición y la Plaza de España de Sevilla. Hablamos de literatura sobre todo. Habló él, claro, pocas o ninguna razón tenía yo para cortar del discurso que hilaba la preciosa voz de Vaz de Soto. Han pasado de aquel encuentro unos cinco años y recuerdo como si tuviera delante al escritor paymoguero: su barba blanca, su elegancia y su cuidado lenguaje. Había escuchado hablar de él en las clases de literatura del instituto y ahora compartía con él una preciosa tarde que él, además, convirtió en una amable experiencia.
Uno de los entrevistados de mi compañera le puso sobre la pista de la esposa de nuestro protagonista. López Pereira dejó cuatro hijos y una jovencísima mujer que entonces tenía un bar por el entorno de la Catedral llamado Rayuela. Me propuese encontrarla. Recorrí los portales de la calle de Miguel Mañara y llamé a algunas puertas. Nadie había oído hablar de la viuda. Me metí en todos los bares abarrotados de guiris hasta que en el último, el propietario me confesó que él le cogió el traspaso del bar a una señora que vivía por El Tardón.
Al día siguiente recorrí una por una las casas de este barrio trianero, mitad blanco, mitad rojo, que ha dado célebres artistas como La Pantoja. Al principio decía:
-Hola, buenas tardes: ¿A usted le suena que viviera en este barrio la viuda de un hombre que se llamaba Federico López Pereira?.
Cuando me cerraron las puertas de todas las casas de El Tardón con un NO llegué casi sin voz a la siguiente, en la que tan solo decía
-¿Federico López Pereira?- Ya sin fuerzas para las presentaciones ni la pregunta completa.
-Ahora no se encuentra en casa- Me contestó un joven de unos 30 años con coleta al que casi ni había mirado.
Abrí los ojos con sorpresa.
-¿Cómo va a estar si murió hace más de 20 años?
-Perdona- Me dijo- Creía que preguntabas por mi hermano Federico.
Di con la casa de la familia del escritor, le expliqué a su hijo Andrés, el pequeño de los cuatro, a su viuda y a la nueva pareja de ésta mis propósitos. Empecé a acudir casi cada tarde a la casa. Entrevistamos a Carmen, todavía joven y con aire desenfadado que se quedó efectivamente viuda muy joven, con dos niños y dos niñas. Ella nos surtió de material fotográfico y hasta nos prestó los libros, los 4 que publicó el autor (del que no he dicho que llegó a ser finalista de un Premio Nadal, aunque eso no aparezca en Google).
En una de las tutorías con el profesor en la que le contamos, entusiasmadas, nuestro hallazgo, él nos retó a que descubriésemos con qué conocida mujer del momento mantuvo este escritor una relación amorosa.
En la fase de redacción del reportaje, acudía a tomarme a menudo unas tapas con Carmen en las plazoletas de El Tardón. Me hizo prometerle que le haríamos llegar una copia del reportaje en el que estaba tan entusiasmada como nosotras.
Por fin lo terminamos y se lo entregamos al profesor. El día de las notas nos dijo:
-Os he puesto un nueve porque para el diez os ha faltado el nombre de la amante.
-No lo hubiésemos puesto aunque lo hubiéramos sabido- Le contesté.
Y ésa fue de las primeras veces que se cruzó en mi vida un valor que es fundamental para los que nos dedicamos al periodismo: la ética.

martes, noviembre 11, 2008

Entre líneas

Esta mañana, una tertulia de la radio nacional remitía a sus oyentes a este artículo de La Vanguardia. Que dice, entre otras cosas, esto:
Un intelectual formado en Harvard, retórico y espontáneo, regresa a la Casa Blanca después de casi medio siglo de mediocridad cultural al frente del país (...) Obama es un intelectual pragmático. (...) Detrás de esta belleza oratoria hay un pensamiento que se expresa con algunos gramos de humor pero con gran sentido práctico. (...) Sería interesante que personas con ideas regresaran a la política.
Y tanto que lo sería. Que volvieran las ideas a la política y que, con ellas, volviera la vida y hasta la poesía; y que, juntas, derrotaran a las fotos, las chaquetas, los golpes de efecto y hasta los cojones encima de la mesa. Que vuelvan, si es que alguna vez estuvieron, el Compromiso y la Palabra.

jueves, noviembre 06, 2008

Una visita

Dos palomas han venido a saludarme, es lo que tiene vivir en un séptimo tan cerca de la mayor iglesia de Huelva. He escuchado el aleteo de una de ellas tratando de salir de mi balcón. La otra miraba la escena colgada de la persiana. Reconozco que me han dado pánico. Todos los animales me lo dan. Carezco de amor por los animales. No sé lo que es, aunque entiendo que haya personas que puedan tenerlo. Es como si careciera de un sexto sentido que ahora, además, está muy de moda. Y cuando lo digo, utilizando ese tono que utilizamos los alcohólicos rehabilitados y yo en estos casos, nadie me entiende. QUIENSEA -Oh¡¡¡ Qué perro más bonito. YO - No me gustan los perros QUIENSEA - ¿Pero como puedes decir eso? La reacción es parecida siempre. En ese momento bajo un par de escalones en la escala de estima que sentía hacia mí mi interlocutor. No sé de dónde me viene esto. (Sería divertido que me lo descubriera un psicoanalista, a lo mejor daría con más cosas). Y eso que durante años conviví lo más civilizadamente que pude con una gata en casa de mi suegra. Cada una respetábamos el espacio de la otra. Ella nunca me molestó ni yo la molesté. Quizá algún roce en la pierna que yo le devolví con una caricia. Compromiso, supongo, más por su parte que por la mía. En fin... una ida de olla.

miércoles, noviembre 05, 2008

Change we need

Los primeros ecos radiofónicos me lo confirman: Barack Obama será el próximo presidente de los Estados Unidos. Una buena noticia para comenzar el día. Vuelven los demócratas y el país con mayor mestizaje del mundo ha logrado, por fin, romper las barreras raciales.

Ahora, solo le queda, cumplir lo prometido. Tarea dificil hasta para el negro que lleva por bandera el cambio y la esperanza.