sábado, octubre 04, 2008

Una sombra alargada

Hace cosa de tres años, mientras mi compañero tomaba imágenes de recursos de una de las asambleas locales de IU en Camas, se acercó a hablar conmigo un joven que estaba por allí. Nos presentamos. Se llamaba Juan, era Policía Nacional y formaba parte de las bases de la coalición de izquierdas en Camas. Fue el que me ayudó aquel día a saber quién era quién.
Seguimos viéndono todas las demás veces. Siempre me saludaba con afecto. Solía acompañar al entonces alcalde, Agustín Pavón, allá donde fuera. Con los meses, y como los acontecimientos en Camas se sucidieron de manera vertiginosa, resulta que a Juan lo eligieron alcalde de Camas por Izquierda Unida. Ver sus fotos en los periódicos y los carteles electorales me pareció simpático. Entendí, como supongo que entendieron todos, que Juan Pazos era la cara tras la que se presentaba, otra vez, el proyecto de Agustín Pavón (el que ocupaba la alcaldía cuando estalló el Caso Camas). Hasta hace poco.
Descubro que las fisuras en una de las principales plazas gobernadas por IU continúan más abiertas que nunca porque jamás se cerraron. Hoy publica esto el periódico. Valderas tiene que estar hasta el gorro de este pueblo sevillano. No me extraña. ¡Qué lastima de Izquierda Unida y de estructura asamblearia! ¡Con lo bonito que es en la teoría y lo prosaico que lo hace la realidad!
En fin, que es la segunda vez en esta semana que el Caso Camas, dos años después de dejar de informar sobre él, se ha cruzado en mi vida. La primera, el domingo pasado, cuando estaba en la puerta de nuestra casa de El Rocío y se para un coche a preguntar una dirección. Era una familia. Una niña detrás, una mujer de copiloto y al volante, uno de los imputados en el Caso Camas, concejal del PP, que llegó a pasar incluso una noche en prisión por aquella trama. Lo reconocí y me reconoció. Cuando mis amigos le mostraron el camino me miró y me sonrió. Gracias, me dijo. Nada, le contesté.

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