lunes, julio 28, 2008

LITERATURAS

Me dan un coraje horrible los llamados "best seller". Muy pocos han logrado satisfacer mis expectativas de lectora. El último que no lo ha hecho ha sido el libro que lleva equismil semanas liderando el ranking de los libros más vendidos en nuestro país: El niño con el pijama de rayas. Una novelita de un irlandés que puede gustar, quizá, a los primeros lectores. Nada que ver con lo bien que algunos me han hablado de ella. Le he dado de margen hasta la página 60. Suficiente. No vale la pena. Es completamente previsible y está escrita con el estilo que, de básico, roza lo tonto. No la recomiendo en absoluto.
Sí tengo que hacerlo con este otro libro: El asombroso viaje de Pomponio Flato del siempre genial escritor catalán Eduardo Mendoza. También está en el Top Ten de los más vendidos en España. En extensión es similar a la anterior pero escrita con una maestría y una ludicez que ojalá se hubiese exigido el irlandés del niño del pijama antes de escribir si quiera la primera palabra. A Mendoza se le ha ocurrido colocar a un patricio romano aquejado de gases crónicos en la revuelta Nazaret de la ocupación romana para resolver un misterio en torno a un carpintero, llamado José. Acompañado por su hijo Jesús, Pomponio Flato reinventa los mitos que rodean al cristianismo de las más divertida de las maneras. Le desmerece el final, más propio de un viaje psicotrópico del escritor que otra cosa. Pero la desacertada conclusión no deja que se nos vaya del recuerdo el buen sabor que deja la novela en su conjunto.
Un compañero me ha hecho hoy una entrevista para un trabajo de investigación que están llevando a cabo varias universidades españolas. Me ha preguntado sobre la información y la opinión y yo le he hablado de la frágil frontera que las separa. Esta entrada, para quien tenga todavía dudas y está pensando en llamarme pedante por dilapidar el libro del niño del pijama que a lo mejor ha leído y le ha gustado, es cien por cien opinión. Que conste.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, un poco pedante si que eres, no puedes ser tan radical, llegar hasta la página sesenta de un libro creo que pocas veces te aportará gran cosa, para valorar un libro creo que tienes que leerlo entero, a no ser que te resulte una tortura, y creo que este no es el caso. Y no te lo digo porque a mi me haya encantado el libro, cuando me lo pediste te advertí que ni fu ni fa, la verdad no me dio mucho más. Creo que en realidad ese libro va dirigido a gente mucho más joven, tanto por el mensaje como por el lenguaje, no sé,pero tampoco me parece que sea algo catastrófico.
No se si quien te lo recomendó te habló de él como el mejor libro de la historia, está claro que no lo es, pero para aquellos que no lo han leído: se puede leer.
Y la próxima vez, intenta llegar por lo menos hasta la página 61...

Un beso, Palmi

Roberto dijo...

Mi primer comentario en tu blog al cual he llegado de rebote ¿qué cosas eh?. Al igual que tú, opino. A mí el libro me gustó. Pienso que precisamente ese abuso de redacción simple y masticada es precisamente para dejar patente que la historia se traduce a partir de la mirada de un niño. Quizás el final es previsible, pero al menos yo disfruté el tiempo que dediqué a leerlo.

Por cierto Paloma!! si pones esa foto como ilustración de tu post estás reventando el argumento de entrada!!!! (está claro que no te ha gustado ;) )

Un saludo!! espero que te siga yendo bien!!

Quejio dijo...

No he leído el libro, aunque como a ti me lo han recomendado bastante gente.

Mendoza es un genio, yo me quedo con:"sin noticias de Gurb".

Saludos.