lunes, junio 02, 2008

Un mito

Ya tengo internet en casa. Es la primera tarde y no sé por qué extraño motivo llevo horas leyendo entrevistas a José Tomás. No me gustan los toros, ni entiendo, pero la figura de este hombre ejerce sobre mí un efecto hipnótico, como las revistas de corazón, aunque este torero me cause algo más profundo que la curiosidad. Algunas de las entrevistas más que leerlas, las he releído porque ya lo hice alguna vez. En concreto volver a leer el reporte que le hiciera el año pasado Almudenas Grandes ha traído a mi boca el gusto del café que me tomaba mientras leía sus palabras en El País Semanal de aquel domingo de Mayo mucho antes de abrir siquiera el periódico de aquél día. Hablaba de José Tomás antes de referirme al gusto del café. Pues eso, un personaje que me resulta hipnótico. Tiene mucho de literario, es como un mito, pero de carne y hueso, que presume de juntarse con Sabina y que lleva camisetas rojas con la cara de Ché. En un ejercicio de periodismo (también es José Tomás un personaje muy periodístico) he podido certificar el chabacanismo en el que caemos algunos periodistas que nos documentamos a veces sobre el personaje que vamos a entrevistar y le repetimos preguntas que le hicieran otros antes. En este caso, la pregunta sobre su abuelo y su sueño de que el primero de sus nietos fuera torero y no futbolista está ya muy vista, sobre todo tratándose de José Tomás. Se me ocurren tantas preguntas. Es un personaje enigmático. Mucho. Tiene un halo de misterio que le confiere todavía más esa condición de mito. Si lo tuviera delante apenas me atrevería a hacerle una entrevista. He leído la que le realizó Carmen Rigalt y me he dado cuenta que hace falta entender siquiera un poquito del arte que Jose Tomás representa para no hacer de un género periodístico una tontería y Rigalt entiende de toros lo mismo que yo o el doble: entre nada y nada de nada. Jamás he oído hablar a este torero. Ni en la tele ni en la radio. Apenas sé de él por lo que he leído en periódicos y revistas y en los paseos por la red. Curisamente una pregunta sobre él cayó en mis oposiciones. Está claro que no podía fallarla. Recuero que le dije a mi compañera Ana, con la que me las preparé, que iban a preguntar en qué plaza de toros volvió a los ruedos José Tomás. En esa ni dudé: Barcelona. Otra vez las casualidades. O el destino. Aunque quizá sea el Arte o la Belleza. Me quedo con esa duda y con este personaje y su halo de misterio. El último de los toreros sin miedo ha dicho de él algún entendido.

3 comentarios:

LEO MARES dijo...

pues enhorabuena por ese internet casero! un abrazo y encantado de conocerte :-)

Doncel dijo...

Me gusta el olor de tu blog, me gusta.
Saludos desde Barcelona.
Antonio

nazaret dijo...

Me alegro que internet llegue hasta Huelva, jeje. Yo tuve la suerte de verle en Granada. He visto muchas corridas de toros en mi vida y a muchos toreros y grandes figuras, pero esa tarde será inolvidable.
Espero que te vaya genial, un besito.