jueves, junio 26, 2008

Voluntades ciudadanas

A veces me he planteado la cuestión de las mociones de censura. Son iniciativas completamente democráticas. Forman parte del juego político que contempla nuestra ley. lo que pasa es que a mí, la verdad, me dan cierto reparo. No sé, se me aparecen como un vacío en el que cae la voluntad de la mayorías de los vecinos de un pueblo o ciudad. Si yo fuera política municipal me pensaría muy mucho suscribir una. No lo han hecho los 9 concejales de Izquerda Unida y Partido Popular que hoy me han hecho pasar uno de ,os días más calurosos de todos los que llevo trabajados. Un salón de plenos enano y muchísima expectación. El Pacto de Progreso, ése que firmaron hace un par de elecciones municipales PSOE e IU a nivel regional (uno de sus ideólogos fue a la vez uno de los primeros en no llevarlos a cabo en su localidad: Agustín Pavón, alcalde de Camas... Las cosas de la política) y con el que pretendían cortar el paso al poder local al PP en cuantos municipios hiciese falta (Sevila es uno de los paradigmas, aunque hay muchos más casos). Pues eso, que el pacto de progreso se ha roto en Bollullos Par del Condado, localidad en la que nació y vie todavía el coordinador regional de IU, Diego Valderas, que por lo que se ve no es profeta en su tierra. De hecho, ha expulsado a los 5 ediles que se han aliado con los populares. Después del calor, la tensión y un pequeño derrame en el ojo no pude resistirme y acabé en una de las míticas bodegas bolulleras bebiendo una copa de vino dulce y comiendo chacinas hipercalórics de esas que chorrean codo abajo (menos mal que existen). Escribo con el sabor de ese excelente vino dulce todavía en el recuerdo y una botella de dos litros del mismo enfriándose en mi nevera.

miércoles, junio 18, 2008

Qué barbaridad

Mientras pasaba la navaja por mi pelo pensaba en escribir en este blog que me sentía como un niño pequeño en el barbero hasta que la sensación cortante de la navaja en el pabellón de la oreja me hizo saír de mi enmimismamiento. No le dije nada a la peluquera. A los pocos segundos se cortó ella el dedo. Mientras se limpiaba en el baño, me levanté yo también para pedirle que, por favor, me diera también a mí papel para cortar la sangre que salía de mi oreja, en lo que ella no había reparado. Apenas una semana antes le había preguntado si sabía cortar el pelo con esta técnica. Me dijo que sí.
La sangre que salía de su dedo y mi oreja la puso nerviosa. Le dije que no pasaba nada. Hacía una rato que me había dado cuenta de que no era muy hábil con las manos, más bien un poco ruda. Pocos minutos antes le había confesado que cortarme el pelo me trae suerte, una estúpida creencia que no sé porqué siempre le digo a las peluqueras. Cuando se puso una tirita en su dedo y un poco de papel mojado en mi oreja volvió a coger la navaja para terminarme el flequillo que era lo único que le quedaba. No sé por qué artificio de su subconciente su mano se volvió sobre el pelo que ya había cortado encima de mi oreja dañana. Yo no me di cuenta de nada hasta que cogió la máquina esa de pelar al cero. Cuando sentí su tacto metálico sobre mi sien izquierda retiré mi cabeza: ¿Qué haces?, le pregunté. Es que me he pasado un poquillo. Mientras me decía esto y yo volvía mi cabeza para mirar aquel destrozo en el espejo ella ya había comenzado a hacerme lo mismo sobre la oreja derecha. Me levanté de la silla de un salto. No me reconocía en la imagen que me devolvía el espejo y me entraron unas irrefrenables ganas de llorar, hasta que reparé que en aquella habitación no había nadie más histérica que la propia peluquera. Me volví corriendo a mi casa, por supuesto sin pagarle y ahogando mis ganas de llorar. Cuando he vuelto a mirarme en el espejo con este pelo (que parece que voy a grabar la enésima entrega de la Teniente O'neil) y esta tirita en la oreja, no he podido parar de reir. Pero es una risa nerviosa.
Imagínense que les pasa a ustedes lo que esta foto da muestra:

martes, junio 17, 2008

Imágenes de una romería

Pocas veces una fotografía (ésta está recortada) reúne mejor lo que está pasando en un momento. Llegaba el estandarte a la Iglesia. Felix López se lo entregaba a Tomás Olla y él entraba seguido por nuestras miradas y la de centenares de corteganes más que esperaban este momento.

Lágrimas en los ojos y silencios cómplices. Ha sido una romería emotiva, emocionante e inolvidable. Se ha notado mucho la ausencia de los que no habéis venido. Os hemos recordado a cada paso y en cada lágrima.

miércoles, junio 11, 2008

La necesidad

A medida que iba acercándome a la esquina de mi casa el nudo en el estómago se iba haciendo mayor. Llevo días hablando del apocalipsis que la huelga del transporte podría ocasionar, pero lo hacía sin creérmelo mucho y repitiendo una y otra vez las llamadas a la calma que nos hacen desde las administraciones públicas. Quedaban pasos para doblar la esquina y ver las puertas del DIA al otro lado de la calle.
En mi cabeza resonaban las palabras de Gerardo Rojas, el presidente de la Asociación de las Indistrias Químcas y Básicas del Polo de Huelva. Nos ha confesado a los periodistas que, de seguir este paro de los camioneros, habrá industrias que tendran que cerrar sus puertas a partir de este fin de semana. Ya hay algunas que están trabajando muy por debajo de su capacidad.
Según Rojas, el hecho de que cualquiera de las plantas del Polo pare significará una auténtica catástrofe económica. Pérdidas de varios millones de euros diarios y un efecto nefasto a largo plazo. Los colores de nuestras paredes, las burbujas de los refrescos que nos bebemos o los fertilizantes con los que se abonan nuestros campos salen de estas fábricas. Quizá saliese de una de ellas la fibra del balón con el que ayer Villa y Cesc alegraron la tarde a los españoles que durante una noche no pensaron en la huelga y todavía esta mañana hablaban más de eso que de los camiones que no transportan a esta hora la comida que sus hijos deberían comerse mañana.
Llegué a la esquina, crucé la calle y entré en el DIA con el nudo en el estómago. Todo tan vacío. Me imaginé la psicósis de los que horas antes arramblaron con lo que estaba en las estanterías. Me acordé del padre y el hijo descritos por McCarthy en La Carretera cuando no encontraban nada que llevarse a la boca.
Yo creía necesitar algo para el desayuno y algo de carne o pescado. De repente lo necesitaba todo. Era como el tigre rojo en el que no puedes pensar. Nada de fruta, nada de carne ni pescado (apenas me he traído un fiambre de pollo y una lata de palometa) y nada de leche, sólo cinco cartones de una Puleva desnatada con isoflavonas de soja que no debe querer nadie. Me he traído tres de los cinco cartones en un ejercicio de solidaridad y control del pánico que ni yo misma creía que podía hacer.
Delante del expositor de las carnes he caido en la cuenta que he estado tan ocupada contando las huelgas que he olvidado que yo también formo parte de los afectados. Demasiado tarde. Tenía que haber venido a comprar antes. Y eso que ayer por la mañana en el Mercado del Carmen la afluencia de compradores no me dejaba ni andar.
Los mostradores de los pescaderos vacíos y los que se atrevían a vender algo colgaban carteles con enormes letras en los que se leía: PESCADO FRESCO. Eran mirados con recelo por sus compañeros que, de brazos cruzados, alertaban a los clientes del mal color del género que traían los esquiroles. No sólo el color, también la textura y hasta el olor les daba la razón. En el templo del pescado fresco, el engaño se coge de momento.
Del nudo en el estómago todavía me queda la sensación. He repasado mi frigorífico y muebles de la cocina y creo que tengo para comer, con imaginación, al menos durante una semana. Mientras lo hacía, unos 200 camiones circulaban de forma muy lenta por Huelva. A esta hora están por Isla Chica y han colapsado el tráfico de buena parte de la ciudad. Protestan así desde esta mañana. De forma pacífica. No ha sido así la jornada para los pescadores que, en Sevilla, se armaron de valor y decidieron ir andando desde el Parlamento hasta el Puente del Quinto Centanario para cortarlo. Antes de llegar a Plaza de Armas han sido sorprendidos por los antidisturbios que han dejado en el asfalto sevillano la firma de la protesta en forma de sangre.
Más de uno se está dejando en esta huelga su dinero y su salud. Otros, poco a poco empezamos a darnos cuenta de que puede que pasemos algo de necesidad. Bienvenida sea. Que se acabe pronto, pero que nos haga pensar.

lunes, junio 09, 2008

La publicidad se supera

Acabo de ver un anuncio en el que se hacen, al menos, 4 guiños al arte: la Sagrada Familia de Gaudí, la obra de Cervantes, los cuadros de Sorolla y el cubismo de Picasso. En apenas 20 segundos. El anterior, un precioso anuncio multicultural y solidario, con todas las edades, sexos y acentos. Tienen truco: el primero es de Mastercard y el segundo, de Endesa, de la campaña "Por los hijos de tus hijos".
Dos compañías que juegan en la primerísima división del capitalismo hacen 2 de los spot más originales e imaginativos que rondan por la televisión en estos momentos. Los acaba de emitir la Sexta, en medio del reportaje de Jordi Évole, el follonero, sobre la selección española.
La publicidad es el más currado ejercicio de imaginación y falacia del ser humano. Hay quienes le dedican de 4 a 5 años de estudios en una universidad. Otros toda la vida y consiguen vivir de eso. Luego estamos todos los demás, los que la consumimos desde que tenemos memoria y que tenemos que hacer un auténtico esfuerzo mental para darnos cuenta de que todo no es más que una gran mentira, un gran maquillaje.

lunes, junio 02, 2008

Un mito

Ya tengo internet en casa. Es la primera tarde y no sé por qué extraño motivo llevo horas leyendo entrevistas a José Tomás. No me gustan los toros, ni entiendo, pero la figura de este hombre ejerce sobre mí un efecto hipnótico, como las revistas de corazón, aunque este torero me cause algo más profundo que la curiosidad. Algunas de las entrevistas más que leerlas, las he releído porque ya lo hice alguna vez. En concreto volver a leer el reporte que le hiciera el año pasado Almudenas Grandes ha traído a mi boca el gusto del café que me tomaba mientras leía sus palabras en El País Semanal de aquel domingo de Mayo mucho antes de abrir siquiera el periódico de aquél día. Hablaba de José Tomás antes de referirme al gusto del café. Pues eso, un personaje que me resulta hipnótico. Tiene mucho de literario, es como un mito, pero de carne y hueso, que presume de juntarse con Sabina y que lleva camisetas rojas con la cara de Ché. En un ejercicio de periodismo (también es José Tomás un personaje muy periodístico) he podido certificar el chabacanismo en el que caemos algunos periodistas que nos documentamos a veces sobre el personaje que vamos a entrevistar y le repetimos preguntas que le hicieran otros antes. En este caso, la pregunta sobre su abuelo y su sueño de que el primero de sus nietos fuera torero y no futbolista está ya muy vista, sobre todo tratándose de José Tomás. Se me ocurren tantas preguntas. Es un personaje enigmático. Mucho. Tiene un halo de misterio que le confiere todavía más esa condición de mito. Si lo tuviera delante apenas me atrevería a hacerle una entrevista. He leído la que le realizó Carmen Rigalt y me he dado cuenta que hace falta entender siquiera un poquito del arte que Jose Tomás representa para no hacer de un género periodístico una tontería y Rigalt entiende de toros lo mismo que yo o el doble: entre nada y nada de nada. Jamás he oído hablar a este torero. Ni en la tele ni en la radio. Apenas sé de él por lo que he leído en periódicos y revistas y en los paseos por la red. Curisamente una pregunta sobre él cayó en mis oposiciones. Está claro que no podía fallarla. Recuero que le dije a mi compañera Ana, con la que me las preparé, que iban a preguntar en qué plaza de toros volvió a los ruedos José Tomás. En esa ni dudé: Barcelona. Otra vez las casualidades. O el destino. Aunque quizá sea el Arte o la Belleza. Me quedo con esa duda y con este personaje y su halo de misterio. El último de los toreros sin miedo ha dicho de él algún entendido.