miércoles, abril 23, 2008

Lugares de paso

Un hombre alto con gorra que dice que ha venido desde Canarias y que le des unos euros para el billete, el resto de una meada sobre un banco de piedra, mujeres de pueblo de pelo corto que acaban de quitarse los rulos para proteger las maletas con un celo nunca visto, bolsas de plástico, ropa de licra muy ceñida, zapatos colados, personas de paso también a otros países, un ratón que canta por rumbas desde el altavoz de un móvil y tres bailando a su son...
Podrían ser pasajes de un sueño de Dalí pero estas cosas existen a este lado de la barrera del sueño: el fascinante mundo de las estaciones de autobús. Ese olor a gasolina y a moqueta que desde que entras te narcotiza y te traslada a otra dimensión a pesar de que nunca pares de sentir el duro tacto del cemento gris bajo tus pies.
Perdí ayer uno de los autobuses que unen la línea Huelva-Sevilla y me tocó esperar media hora al siguiente, tiempo suficiente para darme cuenta de que el surrealismo anida en cada una de las esquinas de estas estaciones. Cuando llegué a la capital hispalense, más de lo mismo y, además, con más calor, con más gente y con más prisa. Una vez que salí, el ambiente lo llevé dentro durante un rato, como si se quedara pegado en la piel, como si fueran toxinas que tienes que espulsar. Me lavé la cara y los brazos y sigué mi camino. A pesar de todo, creo que me gusta. Es diferente.

3 comentarios:

flor dijo...

querida hermanita bienvenida al maravilloso mundo de los viajes en autobús (digo maravilloso por no decir aburrido, odioso, cansino...). Hasta que no tengas que pasar horas y horas seguidas intentando dormir y evitar torticolis y ronquidos.... no entenderás la esencia del viaje en autobús.

sergio v.v. dijo...

pues la verdad es que si, ésto es lo que realmente sucede en las estaciones de autobus. Yo normalmente suelo irme y venir a sevilla en coche pero alguna que otra vez lo he hecho en bus y lo que describes es un verdadero reflejo de la realidad

Anónimo dijo...

Palomita Jara!ya se te había olvidado lo que es el mundo de las estaciones eh, y todo lo que tiene que ver con ellas, pero no está mal que perdieras el autobús y que por un rato te hayas puesto en el lugar de los que seguimos sufriendo las consecuencias de no tener coche,jeje ,ni carné,...,pero a todo se acostumbra uno, al final es una cosa más y resulta hasta divertido, porque en las estaciones y en los autobuses se ve de todo!..., luego está la parte sentimental, tristeza por las despedidas, y alegrías por los esperados reencuentros...bueno, y lo insoportables que se hacen algunos viajes, te lo digo yo que de eso se un rato…más de media hora, y he observado muucho...en fin, lo importante es llegar al destino.Un beso,palmi