lunes, marzo 03, 2008

Abre sus puertas al mundo este casino en mil novecientos. Un espacio que, entre dos siglos, nos sirve para cerrar contratos, negocios y tratos, palabras que vienen, palabras que van. Y nuestra palabra no es más que un pacto entre caballeros, que un juramento leal vale mucho más que el propio dinero. Porque hacemos negocios con sinceridad, lo mismo que en nuestro cante sólo van a encontrar la pura realidad. Sentados en el casino, con el paso de los años, hemos sido los testigos de los aciertos y fallos de las cositas bien hechas y ,gracias a los fracasos, entendimos que a la gloria se llega por el trabajo. El trabajo del obrero que me llama señorito. Los sudores de su cuerpo que no entra en este casino. Tantas jornadas de esfuerzo pa alimentar a sus hijos. Seguramente la vida cruzará nuestro camino. Pero llega el carnaval y todos contamos igual. Febrero da libertad al que tiene menos y al que tiene más. El corcho y los tapones, el barro heredado de siglos atrás, la carne, el campo, comercios y hoteles, somos los pioneros de un pueblo industrial. Hacemos tratos apretando las manos. No tenemos miedo de lo que vendrá. Febrero mil novecientos, un nuevo casino pa la libertad. Así que pasen cien años que en este casino nos vais a encontrar.

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