miércoles, noviembre 28, 2007

28-N: Última parada

Acabo de llegar de Madrid. Hoy puedo decir que ha terminado para mí este largo y cansino viaje que han sido las oposiciones. El esfuerzo económico y físico (más que el intelectual, que tengo que reconocer que no ha sido tanto y ahora empiezo a arrepentirme) espero que hayan valido la pena. A la espera de los resultados, y habiendo decidido mi persona olvidarse de este proceso hasta próxima fecha, dejaré que la poesía, la literatura, los paseos, las noches de juergas y le día a día cotidiano invadan mi vida. Venía en el AVE escuchando una canción de Sabina que ahora creo que es otra de mis favoritas. La grabó en el 98 y ahora, casi diez años después, he decidido que sea la que arrope mi cuerpo cansado de kilómetros en este miércoles en el que llevo despierta desde las 18.30 y acabo de regresar a mi curro para no saber a qué hora voy a salir... Y sin embargo...

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De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.
Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.
Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.
Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.
No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.
Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.
Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio el pan de cada día.

lunes, noviembre 19, 2007

Crímenes de honor

Hay culturas tan destructivas que asientan sus bases en principios que acaban con su propia gente. La edición de El País de ayer traía las fotos de tres chicas de Gaza. La mayor de ellas, de 22 años y la menor de 16. Han sido asesinadas por honor. Eso dicen sus familiares. Sus familiares hombres, claro, que dicen que es un precio soportable que pagar por conservar la dignidad de las familias.
Asentar cuestiones como el honor, la dignidad, el respeto... sobre los comportamientos afectivos o sexuales de las mujeres de tu familia es una práctica fatal: Se cobra cada día las vidas de las hijas, primas, hermanas o madres de sus asesinos. Unos hombres que anteponen a sus afectos su condición de varón, de garante de la integridad familiar y que apenas se plantean mantener relaciones sexuales con las mujeres solteras de cualquier otra familia.
Lo llaman "Crímenes de honor", no está especialmente relacionado con la relagión sino con la cultura, aunque sospecho que ambas cosas confluyen para que exploten estos peligrosos cócteles. Me avergüenzo de ellos y me compadezco de ellas, no sólo como mujer, también como ser humano.

miércoles, noviembre 07, 2007

Desde las alturas

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Creíamos que este hombre iba a poner fin a su vida. En lugar de llamar a Emergencias, nos dio por grabarlo...

Praia de Carvalho. Algarve. Portugal. Junio 2007.

Una de piratas

Leo estos días La Isla del Tesoro, clásico de la literatura (muchos añadirían aquí el adjetivo "infantil") que siempre me había mirado con ojos lastimosos desde las estanterías de mi casa y al que yo jamás había hincado antes el diente. Lo hago ahora, a mis 25 años, más preocupada que nunca por reencontrarme con los clásicos.
Y los piratas lo son (un clásico, digo) porque ayer, hoy y siempre se encuentran entre nosotros. Estos días han estado en las páginas de mi libro y en las 625 líneas de mi televisor. La sentencia del 11-M los ha traído al salón de mi casa.
Son insuficientes las penas, según las víctimas. Los de la asociación que lidera Manjón (y otros valientes más) muestran su satisfacción porque la sentencia señala a los culpables: terroristas islamistas. En este mensaje han puesto el acento y lo han hecho para demostrar que ellos, pese al dolor que les estaba causando la muerte de sus seres queridos, vieron desde el primer día la verdad. ¿Por qué se siguen negando, todavía hoy, algunos a verla?
Los medios contrarios, sobre todo los del Grupo Prisa y Mediapro, les han llamado "los teóricos de la conspiración". Ayer, casi una semana después de la lectura de la sentencia por el juez Bermúdez, El Mundo seguía llevando una doble página con los flecos que, para ellos, había dejado la sentencia: la archifamosa mochila de Vallecas, la furgoneta y la tarjeta del Grupo Mondragón...
No he podido escuchar estos días COPE pero me imagino que erre que erre. En una entrevista a un medio digital, titulada 'La guerra mediática del 11-M remitirá por la mediación del PP', Iñaki Gabilondo les anima a que dejen de dar vueltas esta mierda. Ya también se lo recomendaría, desde mi modesto punto de vista.
Una actitud crítica es más que recomendable. Me gusta que los medios lo sean con las posturas oficiales, pero que lo sean con una sentencia judicial creo que puede ser peligroso. Partimos de la premisa de que la Justicia la imparten los hombres a través de las leyes y que, como hombres, pueden equivocarse. De acuerdo. Pero poner en tela de juicio una de las sentencias judiciales más esperadas de los últimos tiempos puede provocar un efecto poco deseado: que la opinión pública deje de creer en la Justicia.