jueves, octubre 04, 2007

Nova Roma

Nova Roma me trae recuerdos de tardes largas, una de ellas contigo. Cotilleábamos, hablábamos con palabras grandilocuentes, ésas que sólo puedo utilizar en tu presencia. Me enseñabas, como lo has hecho siempre sin saberlo, a amar el conocimiento, a enamorarme de mi profesión, a confiar en la capacidad del hombre para hacer cosas grandes, para construir. Nunca me percaté, ni aquella tarde de risas y reencuentro, ni ninguna de las otras que pasé por esa cafetería de la calle Asunción, de la existencia de una placa que recordaba a Plácido Fernández-Viagas. Ahora sé, después de descubrir algunos artículos de Antonio Burgos, que el presidente pre-autonómico pasaba allí sus también largas tardes, entre periódicos, café y humo. Me recuerdo a mí misma contigo en aquella cefetería. Parece que puedo ver a mi madre, en sus 18 años, disfrutando de unos palitos de nata, que eran su debilidad y que entonces no llegaban a Cortegana. Parece ahora que puedo escuchar a Plácido pasando las hojas de sus "Cuadernos para el Diálogo", sentado, quizá, en la misma mesa que compartimos aquel día. Hacía un sol tan bonito ayer por la tarde que me acordé de tí. Iluminaba los altos árboles del parque y hacía que brillaran las casas, que brillara el río. No sé qué extraña necesidad me arrastró a la Biblioteca Pública Municipal, en la Sevilla del 29. La A, la B... la C de Conrad y la F e Faulkner. Me los traje a los dos a casa durante 25 días. También de esto tienes tú parte de la culpa, aunque sólo parte. Seguía el sol precioso tiñiendo los edificios de naranja. Al pasar por la calle Virgen de Luján, esquina con Asunción, descubrí que faltaba algo: no estaban los carteles y las ventanas se habían vuelto opacas. Apenas quedaba rastro de lo que fue Nova Roma. Minutos más tarde el nieto de Plácido me confesó que lo convertirán en una tienda. Que el dueño se cansó, dice, y ninguno de sus hijos ha quedido heredar la única cafetería en condiciones en una ciudad tabernera. Que el Ayuntamiento se había quedado de brazos cruzados. Que a su abuelo le gustaba Nova Roma porque le recordaba al Tánger de mediados de siglo en el que él se sintió tan libre, donde heredó de su padre un espíritu exquisitamente afrancesado. Seguro que ponen una tienda de ropas, o de móviles, de esa compañía que ahora anuncia a bombo y platillo una campaña en la que reza Consigue tus sueño, consigue este móvil por 29,90 €. Quizá ese móvil sea el sueño de alguien que jamás escuchó hablar de Plácido, ni de la pre-autonomía, ni de Faulkner, ni de Conrad, ni del espíritu cosmopolita del Tánger de mediados de siglo. Quizá sea el sueño de alguién que jamás probó los palitos de nata de Nova Roma.

1 comentario:

roberto dijo...

Quizás como única respuesta sirva escribir "ufff, qué fuerte". Ahí lo dejaría si la lectura de tu preciosa reflexión no hubiera coincidido con la crónica de Severino Donate en el arranque de "Hora 25", el tema, hoy no puede ser otro, Charli (búscala por cielo y tierra. Ha sido ejemplar. Lo está siendo el permanente homenaje que sus compañeros de informativos le están regalando durante todo este jueves. Lindísimo). Y me emociono por él y me emociono por ti y me emociono por quienes combaten hoy, ayer y mañana... Hoy es un gran día para la profesión, para quienes la amamos; por eso debemos celebrarlo (¿hace un café con palito de nata?). Besos.