miércoles, octubre 17, 2007

Política en prime-time

Las encuestas nos demuestran, con sus números y porcentajes, que la mayoría de la población española no se interesa por la política. Anoche, o se alinearon los planetas o es que los programadores televisivos se volvieron locos.
Cuando por fin pude sentarme en mi casa sobre las once de la noche me encontré con la agradable sorpresa de que tres de las cadenas generalistas de televisión (Antena 3, Telecinco y Televisión Española) habían ocupado la franja de noche con contenidos políticos.
En la que, de un tiempo a esta parte, se llama La Uno, sólo pude ver el final de un Tengo una pregunta para usted que protagonizaron Llamazares, Durán i LLeida y Carod Rovira. Escuché un poco de la intervención del último mientras cenaba. Espectacular. Me sorprendió la capacidad del catalán para responder, para apasionarse, para expones sus argumentos de forma vehemente a sabiendas de que esta levantando sarpullidos a gran parte de la sala (y de la audiencia).
Una lástima haber visto sólo el final, pero valió la pena. Sobre todo cuando una de las personas del público le preguntó qué significaba para él España y Carod le respondió que no la sentía como su patria. Le recriminó a una señora haberle llamada José Luis y se ofendió cuando otra le preguntó sobre las supuestas negociaciones que en su día hizo con ETA para que no atentaran en Catalunya. Esa acusación era completamente falsa, aseguró.
A mi entender, manejó mucho mejor el espacio de lo que lo hicieran Rajoy o Zapatero en su día. Hice zapping y esperé a que comenzara el nuevo (y a la vez el mismo) programa de María Teresa Campos con el que han quitado algunas horas de pantalla al omnipresente Jorge Javier Vázquez. El laberinto de la memoria estaba dedicado anoche la figura de Felipe González, justo cuando se cumplen 25 años de la primera victoria socialista.
Imágenes históricas, referencias a prensa y revistas... un resumen muy completo de la trayectoria profesional de González del 74 al 82, la época gloriosa de Isidoro, Suresnes, los grandes mítines y las primeras elecciones. Cuando el tiempo pasaba más rápido en la política que en la vida. Prometen una segunda parte. Claro que el peaje por estar en "la cadena amiga" había que pagarlo y, de vez en cuando, nos ofrecían las mejores entrevistas de Carmen Romero en el Doña y revistas similares, queriendo quitar peso político al reportaje. Por supuesto el debate posterior me negué a verlo. Otra vez, Peñafiel.
Antena 3 apostó por un programa de debates al que han titulado 360 grados y que anoche centraron en la nueva ley sobre la memoria histórica. Hacía años que esta cadena no apostaba por un programa informativo en su horario de noche.
Tengo que reconocer que me acosté contenta, esperanzada. Puede ser, quizá, sólo tal vez... a lo mejor... cabe la posibilidad de que la gente vuelva a interesarse por la política.
Aunque sea recurriendo a la espectacularidad y la frivolidad.

jueves, octubre 04, 2007

Nova Roma

Nova Roma me trae recuerdos de tardes largas, una de ellas contigo. Cotilleábamos, hablábamos con palabras grandilocuentes, ésas que sólo puedo utilizar en tu presencia. Me enseñabas, como lo has hecho siempre sin saberlo, a amar el conocimiento, a enamorarme de mi profesión, a confiar en la capacidad del hombre para hacer cosas grandes, para construir. Nunca me percaté, ni aquella tarde de risas y reencuentro, ni ninguna de las otras que pasé por esa cafetería de la calle Asunción, de la existencia de una placa que recordaba a Plácido Fernández-Viagas. Ahora sé, después de descubrir algunos artículos de Antonio Burgos, que el presidente pre-autonómico pasaba allí sus también largas tardes, entre periódicos, café y humo. Me recuerdo a mí misma contigo en aquella cefetería. Parece que puedo ver a mi madre, en sus 18 años, disfrutando de unos palitos de nata, que eran su debilidad y que entonces no llegaban a Cortegana. Parece ahora que puedo escuchar a Plácido pasando las hojas de sus "Cuadernos para el Diálogo", sentado, quizá, en la misma mesa que compartimos aquel día. Hacía un sol tan bonito ayer por la tarde que me acordé de tí. Iluminaba los altos árboles del parque y hacía que brillaran las casas, que brillara el río. No sé qué extraña necesidad me arrastró a la Biblioteca Pública Municipal, en la Sevilla del 29. La A, la B... la C de Conrad y la F e Faulkner. Me los traje a los dos a casa durante 25 días. También de esto tienes tú parte de la culpa, aunque sólo parte. Seguía el sol precioso tiñiendo los edificios de naranja. Al pasar por la calle Virgen de Luján, esquina con Asunción, descubrí que faltaba algo: no estaban los carteles y las ventanas se habían vuelto opacas. Apenas quedaba rastro de lo que fue Nova Roma. Minutos más tarde el nieto de Plácido me confesó que lo convertirán en una tienda. Que el dueño se cansó, dice, y ninguno de sus hijos ha quedido heredar la única cafetería en condiciones en una ciudad tabernera. Que el Ayuntamiento se había quedado de brazos cruzados. Que a su abuelo le gustaba Nova Roma porque le recordaba al Tánger de mediados de siglo en el que él se sintió tan libre, donde heredó de su padre un espíritu exquisitamente afrancesado. Seguro que ponen una tienda de ropas, o de móviles, de esa compañía que ahora anuncia a bombo y platillo una campaña en la que reza Consigue tus sueño, consigue este móvil por 29,90 €. Quizá ese móvil sea el sueño de alguien que jamás escuchó hablar de Plácido, ni de la pre-autonomía, ni de Faulkner, ni de Conrad, ni del espíritu cosmopolita del Tánger de mediados de siglo. Quizá sea el sueño de alguién que jamás probó los palitos de nata de Nova Roma.