viernes, septiembre 28, 2007

Un nuevo diario

Recibo la llegada de Público a los kioscos con muchísima alegría. Tres días lleva viendo la luz esta cabecera del grupo Mediapro, un grupo de comunicación que hasta hace apenas unos días todos llamábamos "productora".
Entre los guiños a la izquierda, la política feroz de fichajes y la metralla del fuego amigo, Público llega en el momento preciso, al menos para mí. Los apasionados del periodismo lo leemos y releemos esperando que nos sorprenda cuando parece que ya nos anticipábamos a la forma de narrar la realidad del resto de periódicos. Parece que se ha marcado una línea editorial parecida a la de su cadena de televisión, La Sexta: para un público joven con un nivel cultural alto.
Regala en sus primeros días películas en DVD (curiosamente la primera de ellas, Los lunes al Sol, parcipada por Mediapro) y cuesta apenas 50 céntimos. Parece que no apuesta por un diseño demasiado innovador. Yo casi que se lo agradezco. La apuesta más fuerte la hace por la opinión (hay un par de firmas por sección) y por la inclusión de secciones algo diferentes, como Ciencias. Me gusta que a la política la llame política, al dinero dinero y a la actualidad, actualidad.
Provoca mis simpatías, no lo escondo. Tampoco que lo hubiera hecho cualquier nuevo medio de comunicación (y más si es escrito y hace que vuelva a la pluma Antonio Avendaño), pero no deja de resultarme curioso que Roures y los suyos hayan decidido salir adelante con este proyecto empresarial en mitad de lo que algunos han llamado la crisis de la prensa escrita... ¿O quizá es que tal crisis no existe?

miércoles, septiembre 26, 2007

Ruanda en la memoria. 1994.

Leo en estos días Ébano, el libro que Kapuscinsky dedica a sus vivencias por el continente africano. Le leía ayer una reflexión sobre la fugacidad de la Historia en África. Dice el autor polaco que en Europa encontramos miles y miles de páginas escritas sobre cualquiera de sus hechos históricos: sus guerras, sus conflictos diplomáticos, sus conquistas, sus revueltas... Los africanos no tienen la costumbre ni las personas necesarias para llevar al día la actualización de su memoria. La memoria histórica en África, salvo excepciones, no sobrepasa los recuerdos de los que todavía quedan vivos.
Describe Kapuscinky, con la genialidad que le caracteriza, el conflicto entre Utus y Tutsis. Lo hace de forma tan clara, tan brillante y tan didáctica que, de repente, se me ha disuelto el tapón que me impedía entender qué pasaba en aquel país africano del que constantemente me llegaban impactantes imágenes que, a mis 12 años, me hacían taparme los ojos con las manos delante del televisor.
Aquellos días han vuelto a mi memoria. Recuerdo el desfilar de hombres y mujeres sin rumbo, los fusiles sobre los hombros desnudos, los ojos grandes, abiertos que parecían que podían verte a través de la pantalla, que dolían más que los disparos.
Entonces de África apenas se ofrecía en los informativos estas imágenes de Ruanda y la de los niños desnutridos de barrigas hinchadas y cubiertos de moscas en Somalia. Hoy, trece años después de aquel 1994, ni Ruanda ni Somalia son noticiables. Lo curioso es que en aquellos países el tiempo no se ha parado, sigue su curso, como lo hace en Francia o en Estados Unidos. Como lo hace también en Myanmar, la antigua Birmania, con los monjes que protagonizan ahora la que se ha bautizado con el precioso nombre de "La Revolución Azafrán".
Hutus, la mayoría en la diáspora o refugiados en la vecina Uganda, y Tutsis, en el poder del país de las montañas, siguen hoy odiándose como lo hacían entonces, como lo han hecho siempre, condenándose, como sólo podemos hacerlo los humanos, a la más cruel de las existencias.

lunes, septiembre 17, 2007

Match Point

España es un país de personas crueles con sus héroes. Los ensalzamos con la misma rapidez con que los vilipendiamos. El deportista que protagoniza casi tantos anuncios como Alonso o Nadal no hizo anoche un buen partido, demostrando su condición de hombre.
Pero los héroes, en España, no pueden ser hombres, no deben manifestar su condición de humanos: no pueden estar cansados, ni errar en los disparos, ni tener las manos blandas. Los héroes en España tienen que ser también protagonistas de la última jugada y conseguir el match point, a pesar de llevar cuatro cuartos demostrando que hoy no es para él un buen día.
No tienen fisuras los héroes ni pueden dar muestras de debilidad en un pais al que sólo le interesa el baloncesto cuando ganamos, en la misma medida que pasa en el resto de disciplinas deportivas de moda, salvando el deporte rey.
Pero ayer el héroe se convirtió en hombre y el hombre no llegó a héroe. Se quedó tumbado en la cancha, sintiéndose culpable. Pasaron unos segundos eternos en los que su cabeza se llenó de pensamientos y corrieron las responsabilidades: desde las sentimentales a las profesionales, pasando por las económicas (no más anuncio de relojes, ni de tarjetas bancarias, ni de ropa de marca deportiva...)
Comenzó el murmullo. Una a una las críticas llegaron a los labios de los que, hasta hacía apenas unas décimas de segundo, parecían los mayores aficionados al baloncesto y, resultó que no eran más que fanáticos del éxito.
Para ser aficionado al deporte hay que entender que en él coexisten gloria y fracaso, como en la persona de los mejores cohabitan el héroe y el hombre.

jueves, septiembre 13, 2007

El hombre tranquilo

Conocí a Josu Jon Imaz hace menos de un año un día lluvioso. El grupo Joly (una de las más poderosas empresas de comunicación de Andalucía, editora de periódicos como el Diario de Cádiz, Diario de Sevilla o el Día de Córdoba) celebraba uno de sus almuerzos lujosos para personas relevantes al que yo acudía como periodista de TVE. Imaz nos atendió primero a los periodistas. Se mostró afable y educado. Contestó a todas nuestras preguntas. Me dejó el mismo buen sabor de boca con el que terminé mi encuentro con Patxi López, más nervioso y sonriente. Entramos los periodistas al almuerzo con el resto del auditorio. Antes de comer, él habló desde el atril que le tenían preparado. Cuando terminó el ágape volvió a subirse, esta vez para contestar a las preguntas de los invitados, entregadas a una azafata a sobre cerrado y de forma anónima. Los representantes de las fuerzas fácticas andaluzas que allí se encontraban presentes no se cortaron un pelo en sus preguntas. En algunas de ellas, ni siquiera preguntaban… se limitaban a criticar el lazo que, según ellos, unía al propio Imaz con el terrorismo vasco. Imaz habló. Sin cambiar su semblante tranquilo. Reconocía que ha habido menos muertos en sus filas que en las del resto. Condenaba el terrorismo como todos los que estaban en la sala. Anoche arrancaba el informativo de La Sexta llamándole “El hombre tranquilo”. Anunciaba su retirada. Desde La Ser a ABC, todos medios destacan hoy la capacidad de diálogo de Imaz, su templanza y su enérgica oposición al sector más duro del PNV. Espero que la personalidad de Imaz no se pierda en ningún limbo político, que podamos seguir disfrutando de su capacidad oratoria, de su apuesta por el diálogo, porque él, dicen, es de los hombres que cree que a través de la palabra podemos tenderles puentes hasta a nuestros enemigos.

sábado, septiembre 01, 2007

Una buena noticia

Le he robado cinco minutos a mi tiempo libre y he acudido a El Pais para ver qué pasa en el mundo mientras yo me despreocupo de él. Leo, a toda página: Cae el aparato de explosivos de ETA. Por el espacio que la edición digital del periódico de Prisa le dedica parece que puede ser, cuanto menos, la noticia de lo que nos queda del año. Me alegro. Me alegro mucho. ¿Tendra esto algo que ver con que Rubalcaba haya sido el único ministro que parece haberse quedado este año sin vacaciones? ¿Será el resultado de una campaña de apaciguamiento después de las últimas informaciones que nos mostraban el renacer de la banda terrorista, a pesar de la presión policial? Sea como sea, y con la distancia que se merece, la noticia me ha arrancado una sonrisa y me ha hecho poner los pies en el suelo. Ayer cumplí un cuarto de siglo. Lo celebro esta noche con mis amigos y ultimo los detalles de la que quizá sea la última gran fiesta de cumpleaños que dé en mi vida... con el ritmo de vida que llevo no creo que llegue a cumplir más cuartos. Jajaja. Esta noticia será una excusa más para celebrar haber llegado hasta aquí intentando ser lo más feliz posible.