martes, junio 12, 2007

Lapsus, erratas y otras noticias

Hay veces, demasiadas por desgracia, en que la anécdota o la errata son más importantes que la noticia misma. Eso creen algunos periodistas. Ha pasado este mañana: el líder de la oposición ha tenido un pequeño lapsus de catastróficas consecuencias: "ETA es una gran nación, perdón, España es una gran nación".
Apenas hace unos meses que, tras el atentado de Barajas, Zapatero se refirió a él como "un trágico accidente". Entonces algunos dirigentes populares salieron a la palestra para cuestionar si realmente era un lapsus o escondía las intenciones ocultas del Presidente para seguir la negociación con ETA. Hoy les ha fallado la neurona a uno de los suyos.
No me interesa lo más mínimo el subconsciente de Rajoy. Lo hace mucho más la consciencia de los editores de los principales medios de comunicacíón de nuestro país que han hecho que, de repente, el error del gallego sea tan importante conmo la reunión misma. Para muestra un botón: apenas había escuchado nada acerca del encuentro y ya había visto una vez y escuchada otra la mal traída equivocación.
Dudo que algún profesional de los medios haya llegado a preguntarse esta mañana si esto era noticiable. Alguien ha decidido que sí y los demás se han dejado arrastrar, unos con más maldad y otros con menos.
Acudo a Internet para saber un poquito más y otra noticia ha llamado mi atención: El 'subcomandante Marcos' publica un libro de literatura erótica.
Mientras en mi pais los medios se ocupan de los resbalones lingüísticos de nuestros líderes, en otro, allende los mares, un guerrillero que hace años cambio la pistola por la pluma continúa en su empeño por el arte, ahora de la mano del erotismo.
Tengo que reconocer que en lo referente al Subcomandante Marcos soy parcial porque es uno de los iconos del siglo XX que más me interesan. Puedo decir que me apasiona, como lo hace Mafalda, o Kapuscinsky...
Aparece en la foto firmando libros escondido tras su pasamontañas, sin el que no sería el Subcomandante Marcos sino un Juan Nadie cualquiera. Consciente, como sólo pueden serlo los artistas, de que él no es el importante, lo importante es el icono el símbolo.
Ha conseguido, por unos momentos, que vuelva a interesarme por esa otra política, la pegada al suelo, a los que sufren, a los oprimidos, a los excluídos... un tipo de hacer política, porque eso también lo es y no sólo la de los señores de corbata, más caliente y más cercana que me trae a la mente a aquellas generaciones de poetas que tanto se preocuparon por la política, porque decían, que ella les necesitaba.
Es verdad, la política necesita a los poetas, y más en días como hoy, para volver a ser una palabra mayúscula.

martes, junio 05, 2007

A portagayola

Con una mano se apoyaba en su marido. Con la otra, se agarraba fuerte la garganta. Un acto de fe que no ocultó siquiera al pisar la calle. Dios sabe si había prometido continuar con la mano en la garganta una hora más, un día más, quizá el resto de su vida. Mi abuela esperó pacientemente su turno. Yo la miraba desde el banco que han dispuesto en la cripta donde descansan los restos de Fray Leopoldo de Alpandeire, ese casi santo capichuno tan parecido al alcalde de Marinaleda, del que he visto retratos desde siempre en los lugares más diversos. Pasaron antes que ella mujeres embarazadas, padres y madres con niños preescolares que tocaban divertidos el ataúd por el simple motivo de que lo hacían los demás, personas con muletas y muchas otras mujeres un poco menos mayores que mi abuela, esperando su turno apoyada en su bastón, que guardaban un silencio que me ponía los pelos de punta. A esta altura del misterio yo ya me había emocionado. Las emociones, como la fe, son irracionales. A mí me cuesta explicar por qué, si tanto abomino ese tipo de manifestaciones, salí de allí, como lo hice en el Vaticano, convencida de la capacidad del ser humano para hacer lo que se proponga. Y he vuelto a emocionarme esta mañana. He puesto la tele y la cuchara con cereales se ha quedado suspendida en el vacío mientras comenzada una digestión más difícil: la del comunicado de ETA donde anuncia el fin del alto el fuego. Su no menos temida por esperada vuelta a los ruedos: Aquí nos quedamos el resto, a portagayola, esperando el toro. Sin saber muy bien por dónde nos asestará la primera de las cornadas. La embestida ha comenzado.