lunes, marzo 19, 2007

Crónica sentimental de la Hermandad de la Croqueta

La Hermandad de la Santísima Croqueta ha hecho este año su peregrinación más laica al Rocío, pero pocas de las que van cada año pueden presumir más de ser una auténtica Hermandad. Y como laicos somos, y como así no encajamos en un poblado de atrezzo, no comprendían nuestras muestras de cariño y amistad. Por eso, la autoridad rociera nos desautorizó a hacer nunca más la croqueta. Pero es que hacer la croqueta es nuestra principal forma de manifestarnos y sin croqueta no hay Hermandad. Por eso nos reímos de la autoridad rociera, con todo el respeto del mundo a su oposición aprobada en menos de un año. Y como somos sinceros y en el poblado del tamboril la hipocresía es un valor en alza, rociamos nuestra amistad de zumo de cebada y otros brebajes que nos han conferido cualidades únicas: danzas esperpérticas, técnicas contorsionistas depuradas y especiales capacidades para atravesar las puertas, porque también hace milagros la Santísima Croqueta. Y como nos queremos como nos queremos, y como así hay poca gente que se quiera, nos hemos dejado en el Rocío nuestras voces, y algunos hasta sus rodillas y su boca, para ascender a la redención de la amistad por la vía del martirio. Gracias, amigos croqueteros, por dejarme en este lunes la ducha llena de arena y el corazón hinchado de buenos momentos.