miércoles, febrero 21, 2007

36 de cada 100

Unos locos disfrazados tomaban la Plaza de San Juan de Dios. Competían, rodando por el empedrado, a ver quién de ellos lograba hacer reir más a los viandantes. En mitad de aquel caos de luces, papelillos y moscatel recordé lo que meses atrás tantas veces me robó la tranquilidad. Subí corriendo a mi habitación del hostal y rebusqué hasta encontrar mi radio. En ese momento el consejero Zarrías daba a conocer los resultados casi definitivos de la consulta popular para la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía. Apenas 36 de cada 100 andaluces llamados a ejercer el más de los significativos actos de la democracia, habían acudido a las urnas a ejercer su voto. El hecho de que el sí copara casi el 90 por ciento de las intenciones no me sorprendió. Pero ese 36 por ciento de participación me dejó triste y pensativa. Llegué a plantearme: ¿en qué hemos fallado? No sé si los compañeros periodistas que han difundido la campña en sus medios de comunicación habrán sentido el mismo desasosiego que sentía yo en mitad del estruendo del carnaval. Desfilaron ante mí las horas en los pasillos del Parlamento, los abrazos y los aplausos al finalizar los plenos en el Parlamento andaluz y en las Cortes, las horas de AVE y los desfiles de andaluces por Madrid, la última parada que para mí supuso el Senado... Dos años de mi vida profesional que han estado marcados casi al 80 por ciento por la que yo creía que era una noble empresa: la reforma de una ley de leyes andaluza que se gestó antes siquiera de yo haber nacido. En muchos momentos de estos dos años he tenido la impresión de estar dando un paso histórico en el camino de la democracia andaluza. Nunca tanto como en aquel momento en la Plaza de San Juan de Dios en Cádiz: los andaluces hemos batido el récord de participación a la baja en un referéndum. Mientras escuchaba los datos y las reacciones de los líderes de los diferentes partidos pensaba en Saramago y su Ensayo sobre la lucidez, y recordaba lo que me había pasado unas once horas antes: A las 8 de la mañana estaba llamada como suplente de 2º vocal en una mesa electoral en Triana. Pasados 20 minutos, sólo habíamos acudido a nuestra cita la tercera suplente de Presidente y yo. Unos diez minutos después encontramos a la 2ª vocal. Como ya estábamos tres personas, la representante nos obligaba a constituir la mesa electoral. Yo sólo pensaba egoístamente en mi billete de tren y mi noche de hostal ya pagada en Cádiz. Íbamos a constituir la mesa cuando apareció el suplente del 1º vocal. Yo me salvé por los pelos, pero en ese colegio electoral se quedaron dos mesas por constituir por la más completa de las apatías. Hay ciudadanos que no sólo deciden NO hacer uso de su derecho al voto sino que tampoco cumplen con este tipo de obligaciones (a pesar de las amenazas de multa y cárcel que pesa sobre ellos). Mi mesa se constituyó con un sólo titular. Los otros dos miembros eran suplentes que habían dejado a sus cónyuges preparando el desayuno, confiados de su vuelta. Apagué la radio y volví con mis amigos. Les dije que ya habían terminado de contabilizar los votos del referéndum. Ni uno de ellos me preguntó por el resultado. Como muestra: un botón.

No hay comentarios: