viernes, febrero 02, 2007

Nervios y filosofía

Esta semana he tenido un tic en mi ojo derecho. A mediados de semana, y sin consultármelo, el tic decidió pasar a mi ojo izquierdo. Dicen que el estrés derivado del ritmo de vida que llevamos las mujeres occidentales (algunas de nosotras) tiene mucho que ver en las complicaciones que tenemos cuando nos decidimos a tener descendencia. Anoche salí a las 8 de trabajar y tardé 20 minutos en encontrar aparcamiento cerca de mi casa. Empecé a gritar y a frenar el coche, como si sufriera espasmos. Cuando me descubrí a mí misma en semejante trance empecé a reirme con un risa nerviosa que ni yo mismo sabía que tenía. Terminé dejando el coche en un parking. Unas cinco horas antes de mi estallido nervioso había estado en el hospital. Fui a ver a la madre de una de mis mejores amigas y a otra amiga de la familia a la que han reconstruído un pecho y han quitado las glándulas del otro. Camino a casa, las volví a recordar. Sus imágenes, tan vulnerables, habían venido a mi mente varias veces a lo largo de la tarde. Alguien dijo alguna vez que la vida es eso que pasa mientras estamos ocupados en otras cosas. Ellas me hicieron darme cuenta de la mierda de vida en la que estoy metida: tan ocupada, tan preocupada, tan desesperada, tan agobiada... Ya por la noche me tumbé en la cama y leí unas páginas de El Mundo de Sofía, una novela escrita para adolescentes con el objetivo de acercarlos a la filosofía. Leía lo que decía de los cínicos, los estoicos y los epicúreos. Tres escuelas filosóficas que nacieron en Atenas justo cuando Grecia iba a dejarle paso a Roma. Y romano de Córdoba fue el escritor que acuñó la frase que más me gustó: "El ser humano es para el ser humano algo divino". Y , de repente, siglos y siglo después de que Séneca lo escribiera, sus palabras causaron en mi ánimo un efecto balsámico... me emocioné, cerré el libro y apagué la luz. Intenté conciliar el sueño mientras pensaba en ellas, y pensaba en mí.

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