martes, noviembre 07, 2006

Venganzas y silencios

Intento concentrarme, pero no puedo. Bajo del mundo de las ideas a la realidad, para volverme a acostumbrar a ella después del periplo por Madrid de la mano del Estatuto de Autonomía (y las juergas que le siguieron) y resulta que la realidad no quiere acogerme.
Me muestra la imagen del juicio de Sadam. Una condena a la horca. Las palabras del dictador alabando la grandeza de Alá y su último "fuera los invasores" que tanto eco habrán tenido entre los iraquíes, sobre todo entre los suníes que se niegan a aceptar esta condena a muerte, o entre los kurdos y los chiíes que la vez con los ojos enrojecidos que daja la sed de venganza.
Lo oí y volví al mundo de las ideas. Leía a Platón. Allí se vive mejor. No hay silencios cómplices de grandes potencias que dejan a sus víctimas a merced de otros regímenes políticos y judiciales para lavarse de sangre las manos. Tampoco hay sociedad internacional que vuelva la cara a lo que nunca dejará de ser una injusticia: una condena a muerte, aunque el que vaya a morir haya hecho muchos méritos para merecerlo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Paloma:
Te escribo para decirte que la muerte de Sadam me parece justa, al igual que a ti, pero en el fondo me da miedo la represalias que puedan tomar sus fanáticos seguidores.
Un beso.
Mª PAZ.
NOTA: ENHORABUENA POR LA LLEGADA DE RUBEN A TU FAMILIA.