jueves, noviembre 30, 2006

Lo importante y lo llamativo

A todos nos ha pasado alguna vez que hemos entrado en una tienda buscando, por ejemplo, una camiseta blanca y de repente se nos ha metido por el ojo una camisa roja, por ejemplo también, que de repente se nos ha hecho super-necesaria. Sabemos que no es lo que íbamos buscando, pero de repenta la camisa roja se ha convertido en un objeto fundamental en nuestra armario y sin ella, la vida parece que pierde sentido. Nos imaginamos con la camisa roja y nos vemos tan estupendamente que parece que va a cambiarnos para siempre. Pues a veces para eso con el periodismo. Intuímos lo importante pero salimos con lo llamativo. Es el peaje que pagamos por hacer interesante nuestra información y no necesaria. Cuando se trabaja con la información política es especialmente fácil dejarse arrastrar por los cantos de sirena de los políticos que luchan por solapar las cosas importantes y hacer salir las polémicas. También ellos buscan constantemente islas en el prosaico mar de la política del día a día, así como las busco yo.

viernes, noviembre 17, 2006

A lo mejor me precipé

El pasado martes cogí un taxi en la estación de Santa Justa. El taxista llevaba puesta la radio. Reconocí rápido que era la COPE, el programa La Tarde con Cristina, de Cristina López Schlichting. Como no escucho esa emisora desde los tiempos en que me afiucioné a poner de 7 a 8 de la mañana a Jiménez Losantos para reírme un rato, presté especial tención. Tenían una tertuluia política y todas las contertulias eran mujeres. Trataban diferentes temas de polémica política y me llamó la atención que atacaran casi por igual a PSOE y a PP, aunque el peso de las críticas cayera más en el primero. Se atrevieron a reprocharle al "mismísimo" Manuel Fraga unas declaraciones suyas en las que tildaba al nuevo Estatuto Andaluz de "implecable". Ya se emocionaron y empezaron a arremeter contra la reforma andaluza con un desconocimiento de su artículado que me sorprendió. La propia Cristina López Schlichting reconoció no haberse leído el texto y a lo largo de su intervención cayó en una serie de errores de bulto. Me puse enferma. No porque se estuviese criticando el Estatuto Andaluz, que me parece algo muy válido y respetable. Lo que me molestaba es que se hiciese desde el más completo de los desconocimientos. La tertulia dio paso a la publicidad con una declaración de la conductura del programa "¿Pero qué estamos haciendo? Como sigamos así, tendremos que reinventar España porque nos la estamos cargando entre todos". El taxista llegó a la calle Alfarería y yo pagué la carrera corriendo, me metí en mi casa y encendí el transistor. Por más que quise no logré encontrar el maldito dial de la COPE, así que desistí. Estaba decidida a llamar al primer teléfono que dieran para largarles a la cara lo impresentables que eran y el abuso que hacían de su libertad de expresión.
Hoy, mi "cometido profesional" me ha llevado al Ayuntamiento de Camas. Llevo desde Septimbre de 2005 informando, o eso creía yo, sobre el famoso Caso Camas, pero era la primera vez que entrevistaba a solas al alcalde.
Apenas abrí la puerta de su despacho él me espetó: "Tú tienes un blog en Internet, ¿no?" No pude disimular mi sorpresa. "Es que te he leído".
No me lo podía creer. Comencé a reirme nerviosa. Supongo que a fuerza de trabajar una y otra vez con sus imágenes yo ya me había formado al personaje y ahora me encontraba a la persona. El encuentro estaba superando con mucho mis expectativas, que no eran pocas.
Comenzamos la pequeña entrevista. No han sido más de 20 minutos pero he podido entre pregunta y pregunta, disfrutar de lo que sus palabras, entre la corrección política y la versión oficial, me dejaban entrever. Entre sus miedos, y a éste se ha referido de forma explícita, el tener que enfrentarse a un Jurado Popular. "Con la que está cayendo y la mala imagen que tiene la gente de la clase política, no hay quien nos libre de una condena".
Terminó la entrevista y mientras recogíamos volvió a hacer mención del blog. Yo le dije que creía recordar que siempre había sido muy respetuosa con él y me respondió que él también lo había sido siempre con nosotros (los periodistas) y que respetaba nuestra libertad de expresión y opinión.
Hace menos de media hora que he llegado a la tele. He corrido a mi blog a leer lo que he escrito aquí sobre el Caso Camas. Apenas nada, sólo una referencia en Septiembre al fanatismo con el que le habían arropado algunos vecinos de Camas ("¡Qué manos más limpias tienes, cabrón!"). Donde sí he dejado mi rúbrica a todas luces ha sido en los informativos. En el año y dos meses que llevo hablando de este caso he podido llenar más de 1 hora de televisión.
De repente me he descubierto como una de las contertulias del programa de la COPE, informando de un tema sobre el que me cuesta distinguir, como diría Machado, las voces de los ecos.
Ecos, voces y personajes que yo, después de más de un año, no tengo claros. ¿Lo tendría claro un Jurado Popular? ¿Podrían hechos distinguir personas de personajes y hechos de insinuaciones? Permítanme que me sume a la duda del alcalde. Yo también prefiero un juez regular pero conocedor de la Ley que un Jurado de buenas personas, pero ignorante.

sábado, noviembre 11, 2006

El milagro de la vida

Éste es mi primito Rubén. No llega a las 48 horas de vida pero ya estamos totalmente enganchados a él.  Posted by Picasa

jueves, noviembre 09, 2006

Tiempo de espera

Una nueva vida está llamando a nuestra puerta. A esta hora su madre debe estar despertándose pensando que quizá hoy sea el día que tendrá al pequeño Rubén con ella. Seguro que a esta hora que pone el pie en el suelo lo único que le ronda la cabeza es el deseo de que todo salga bien.
Todavía no existe pero estoy convencida de que Rubén nos va a revolucionar a todos. A sus padres, que dejarán de vivir en la mutua compañía para disfrutar de una totalidad a la que aspiran desde hace mucho tiempo, cuando la suerte les ponía tantas zancadillas; a sus tíos, a sus primas (porque por ahora va a ser el único niño) y a sus abuelas, una a miles de kilómetros y agua y otra a 20 años de memoria del feliz alumbramiento.
Rubén llama a la puerta con vehemencia y nosotros le esperamos con los brazos abiertos, conscientes de que a partir de hoy (quizá los próximos días) se convertirá, sin saberlo, en el centro de nuestras conversaciones. Diseñaremos futuros posibles teniéndolo como protagonista, ignorantes nosotros de que este niño será, como lo hemos sido el resto, un testigo de su tiempo.
Para cuando mi primo tome sus primeras decisiones, mis 24 años habrán quedado atrás y con ellos esta preocuapción por tantas cosas que espero que él no conozca: las guerras por petróleo y por poder, las condenas a muerte, la violencia machista, los odios que de tan eterno ya no tienen ni razón de ser... Si todo sale bien, Rubén jamás tendrá que vivir las horas de angustia que pasamos los que en el 96 contábamos hacia atrás las horas que le quedaban a Miguel Ángel Blanco. Quizá ni siquiera sienta la curiosidad de preguntarle a sus padres, cuando pasen muchos años, qué era ETA. Puede que nunca sea testigo de eso, lo será de otras cosas, espero que no tan duras.
Espero también que el tiempo que le ha tocado vivir le haga testigo de acontecimientos esperanzadores. Hoy, quizá el día de su llegada, unos científicos han logrado devolver la visión a unos ratones ciegos. Aprenderá Rubén con el tiempo que lo que les pasa a los ratones es el prólogo de lo que les va a pasar a las personas. Ése y tantos otros misterios de la Humanidad.
Tengo la esperanza de que sus padres lo dejen pasar tiempo en Cortegana para que sea un niño valiente, sano, seguro y alegre. Y sobre todo espero que sea una buena persona. Sólo eso, que no es poco.
Todo un reto será enseñarle lo bueno, lo bello y lo justo. Esa es nuestra parte del trato (sobre todo la de sus padres) por ahora él ya está cumpliendo la suya: hacernos a todos más felices.

martes, noviembre 07, 2006

Venganzas y silencios

Intento concentrarme, pero no puedo. Bajo del mundo de las ideas a la realidad, para volverme a acostumbrar a ella después del periplo por Madrid de la mano del Estatuto de Autonomía (y las juergas que le siguieron) y resulta que la realidad no quiere acogerme.
Me muestra la imagen del juicio de Sadam. Una condena a la horca. Las palabras del dictador alabando la grandeza de Alá y su último "fuera los invasores" que tanto eco habrán tenido entre los iraquíes, sobre todo entre los suníes que se niegan a aceptar esta condena a muerte, o entre los kurdos y los chiíes que la vez con los ojos enrojecidos que daja la sed de venganza.
Lo oí y volví al mundo de las ideas. Leía a Platón. Allí se vive mejor. No hay silencios cómplices de grandes potencias que dejan a sus víctimas a merced de otros regímenes políticos y judiciales para lavarse de sangre las manos. Tampoco hay sociedad internacional que vuelva la cara a lo que nunca dejará de ser una injusticia: una condena a muerte, aunque el que vaya a morir haya hecho muchos méritos para merecerlo.