lunes, agosto 28, 2006

Dilemas morales

La franja de Gaza es un ejemplo de cómo puede condensarse tanto odio en tan poco espacio. Apenas 40 kilómetros de largo que concentran conflictos fronterizos, religiosos, militares, étnicos... tantos y tantos que se convierten en el mismo. Y es que esta zona de Oriente Medio y sus alrededores tienen algo mágico para casi todas las religiones mayoritarias.
A Gaza y Tel Aviv apenas la separan hora y media en coche. Más o menos la distancia que hay entre mi pueblo y la ciudad en la que vivo. Y Líbano e Israel ocupan en el mapa un espacio que no llega a ser la mitad de Andalucía. Una comparación a grandes líneas que convierte a estos tres países en un polvorín ya que concentran los mayores contingentes armamentísticos del mundo. El Estado de Israel tiene hasta un tanque especialmente diseñado para la orografía de su terreno.
Pero este conflictivo territorio nos deja hoy una curiosa noticia: Resulta que dos periodistas de la norteamericana Fox fueron secuestrados en Gaza por un grupo terrorista islamista. Después de dos meses de cautiverio y exigencias, sus captores se han conformado con la conversión al Islam de los dos reporteros.
A las preguntas de sus compañeros periodistas ellos contestaron que sienten un gran respeto por el Islam pero que su conversiones no tienen otra motivación más que el miedo. "Ellos tenían las pistolas" ha dicho uno de los secuestrados. En ninguna línea de las informaciones sobre esta liberación que publica la prensa generalista española hay siquiera un guiño sobre las grietas morales de esta historia. Para mí es lo más curioso.
Obviamente, y su imagen externa nos da una pista, se trata de dos americanos poco ortodoxos, a pesar de que en ese pais nombran a Dios hasta en los billetes. No lucen símbolo religioso alguno y se muestran contentos de estar libres. El haber tenido que cambiar de religión por el peso de las armas no les ha supuesto ningún conflicto interno.
Conozco a personas muy comprometidas con la religión y he pensado en ellas al leer esta noticia. Ellos pasan su vida entre compromisos, oraciones, convivencias y comunidades. Pero ¿Qué sería de su fe si se encontrasen en una habitación, atados de pies y manos, y rodeados de terroristas que le obligasen a renunciar de su fe? Ahí está el problema, para ellos el más hondo y dificil.
Yo no sé lo que harían ellos, pero sí lo que haría yo (al menos en la idealización del que no ha vivido jamás esa experiencia traumática): pensaría en la vida. En el amor, en la familia, en el campo, en la playa, en los libros y las películas, en los niños, en la nostalgia y la esperanza, en el arte, en las sonrisas, en las canciones, en los besos, en las miradas... y no dudaría en ceder a los que esos radicales que sostienen las pistolas le dan tanta importancia. Haría como los periodistas de la Fox y cedería a sus dictámenes, porque ganaría la libertad. Y la libertad es la vida. Y no hay religión alguna que pueda vencer a eso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Paloma:
Como ves tras tus explicaciones para superar mi "catetimo cibernético", aqui estoy viendo si soy capaz de escribir algo para ver si lo entendí bien.
Espero que pases un buen día de cumpleaños y que nos invites a tus lectores con uno de tus artículos, que consideraremos como la mejor de las tartas, claro que con menos aporte calórico.
Felicidades.
Mª Paz.