miércoles, enero 04, 2006

El infierno existe

El infierno existe y yo he estado en él. No ha hecho falta la muerte para entrar, ni barquero, ni monedas bajo la lengua. Un simple dolor agudo en el lumbago puede abrirte sus puertas. Estuve ayer de las 14.41 a las 16.40 aproximadamente y ví las almas tristes, las lágrimas, las miradas perdidas, la peste a algo que no era azufre, pero casi.
El infierno existe y está en Urgencias de Traumatología del Hospital Macarena, en Sevilla. Aunque algo me dice que hay tantas puertas al Hades como urgencias de traumas en cada uno de los diferentes hospitales del mundo. El abandono y el dolor se dan la mano en los abarrotados pasillos que tanto se parecen a los hospitales de campaña que salen en las películas bélicas.
El infierno existe y es un lugar tétrico en el que el techo y el suelo se unen cada vez más a medida que se avanza por sus pasillos. En el que no se puede mirar directamente a la cara de los que sufren porque pueden terminar con lo poco que tú tenías de humanidad. Y entre ellos vagan, indiferentes, los fantasmas de las batas blancas y el pijama verde, que también un día fueron sensibles, pero que a fuerza de ver horrores se han vuelto ellos mismos parte del horror.
Y en mitad del infierno, un ángel que cuidaba de un alma en pena con cara de anciana de 80 años que se ha caído por las escaleras y se ha partido la cadera y la nariz. La mujer pedía amablemente que le hicieran otra radiografía de la rodilla, porque creía que también la tenía partida. Pero no consiguió su consuelo. Se le olvidó que estaba en el infierno. Y el ángel la miraba, con ganas de que llegaran los familiares de la vieja y así él poder marcharse. Y mientras se enfrentaba de tú a tú con el sufrimiento seguro que se repetía para sus adentros: "¡Quién me habrá mandado a mí a traer a esta mujer al hospital!"
El infierno existe y sé que no es de este mundo porque jamás nunca antes en esta tierra nada, estando despierta, había logrado que yo permaneciera casi dos horas de mi vida en silencio.

1 comentario:

danirmartin dijo...

Querida Pombinha:

Te dejo un recadito en mi blog. Ya sé que no te molan mucho, pero es que me encanta leerte.

Beijinhos!