lunes, diciembre 26, 2005

Recuerdos

Días 26 de Diciembre. Festivo.
Me ha despertado esta mañana a las 7.30. A las 8.10 he comenzado el camino a Sevilla porque tengo que trabajar. A las 8.30 ya estaba cansada de que la lluvia y la niebla me obligaran a estar atenta a las líneas de la carretera para poder conducir. No llevaba la antena puesta y la única compañía para tan pesado trayecto a ciegas era la música de Playas de Invierno de El Barrio.
No sé si será por las fechas, pero la canción El Recuerdo me ha emocionado. Transcribo un poco:
"(...) Dice que apenas existen bajeras
que se prefiere America a las habichuelas
que no hay telera, ni mantequita colora.
Dice que el hambre es boniato,
el pelearte con un mes para unos zapatos,
el acostarte que viene Baltasar
amargo... amargo con su despertar,
recuerdos de gente pobre y humildad.
Que se pintaba con cal la casa,
un caballo de cartón, una muñeca de trapo,
cambiar en el cole un boli por estampas.
Soñar despierto por un beso enamorado.
Dice que el sereno de la calle
no esta pendiente a quien entra o a quien sale,
que ya los vientos no secan la ropa mojá.
Dice que se hacia en un lebrillo
unos pesquiños que comian los chiquillos,
que al de los dulces le ha tocado el gordo de navidad
amargo.. amargo son sus despertar
recuerdo de tiempos pobres y humildad.
Ser el inocente de una broma,
comprar maiz pa una foto con palomas.
Dejar fiado lo que no te llega para comprar .
Amargo...amargo son sus despertar...
recuerdo de tiempos pobres y humildad
recuerdo que te hacen soñar...."
Me decía Ana, la mujer de mi tío Eusebio, que ella se ha fijado en que cuando llega la Navidad yo siempre saco los libros que me leía de pequeña. Ayer me sorprendí a mí misma enseñándole a Palmi lo que titulé como "mi vida en imágenes" y la tuve más de una hora explicándole quíenes salían en las fotos de mis álbumes.
Yo no lo sabía, pero resulta que llevo todas las navidades viviendo de recuerdos. Violviendo a verme en mi primer cumpleaños mirando embobada a mi madre o intentando robar la famosa loncha de salami.
Reflejada en la cara de mi tía Angelita con sus 23 años que tanto dicen que se parecen a los míos.
Corriendo detrás de una gallina y de un gato más grande que yo.
Vestida del Betis agarrada a la reja de mi abuela porque no me tenía todavía en pie.
En la playa con mi padre cuando todavía Matalascañas era Matalascañas, y no el Omaíta de ahora.
Disfrazada en todos los carnavales de mi vida ("¡Qué de puntás hemos dado¡" Decían anoche mi madre, mi abuela, y su amiga María Jesús).
Montada en las carrozas de la cabalgata de Reyes.
Vestida de gitana un viernes de traslado muy amiguita de gente con la que ahora ni siquiera hablo con la que compartía los palillos blancos y los artificiales lunares y rabillos...
Me busco en esas fotos y descubro cosas que quizá no saben ni los que me educaron. Me enseñaron a participar en todo y perder la vergüenza. A construir, a ser tolerante, a compartir. Me regalaron sus ojos para mirar con ellos su pueblo y hacerlo mío. Y consiguieron mucho más que eso.
Mientras repasábamos las fotos, miraba a mi abuela y a mí madre esforzadas por reconocer caras de ahora en las fotos de antes, y en silencio les agradecía su grandeza. Su cometido era difícil, me lo tenían que enseñar todo y llevan 23 años de sus vidas intentándolo.
Y en la historia que contaban las fotos, mucha gente se ha quedado atrás: amistades que se han perdido y personas que me dejaron, a los que ese recuerdo en papel les hacía inmortales.
Todos hemos cambiado: el pelo negro de mi madre, los dientes en la boca de mi abuelo, la cara "enterrá en carnes" de mi hermana, las calvas en la cabeza de mi prima María y su dedo seco de chuparlo, el aire hippy de mis padres y mis tíos, mi carita y la de Gregorio cuando empezamos, la tinta negra de la brujería en el ¿culebrón? de Palmi, las amistades emergentes que con el tiempo se han afianzado y que tenían como prólogo un disfraz de can-can y unos chupitos en el Trueco, o unas fotos en una piscina de El Portil...
Y en el fondo, un objetivo: ponerme en paz con mis recuerdos, para que cuando a mí también me llegue la hora de la "pata changa" y el pelo blanco, los recuerdos de lo vivido me hagan feliz y me ayuden a no perder jamás la esperanza.

3 comentarios:

danirmartin dijo...

Son estas fechas, que nos ponen a todos melancólicos... pero que valen la pena porque te salen estos posts, tan preciosos y auténticos.

te imagino con una sonrisa al releerlo, a que sí?

Jose Carlos Mora dijo...

Me encanta tu forma de escribir "compi" creo que sin saberlo teniamos toda una
pedazo de literata entre nosotros.Bueno que me tengo que ir a duchar sigue asi
campeona

Anónimo dijo...

Quizas por eso a nadie le gusta estas fechas,porque siempre buscas recuerdos,o te acuerdas de gente que no esta,pero a mi me ocurre lo contrario me encanta,y sera por eso porqure te apetece estar mas cn tu familia,con tus amigos y porque haces cosas que no haces a lo largo del año.
Ya veo que por irme me perdí ver el reportaje fotografico,con lo que a mi me gustan las fotos....esa en la que estas vestida del betis no me la quiero perder,con lo que qa ti te gusta el futbol....jajaj.
Hoy la que esta un poco"melancolica"soy yo,aqui por estas Sevillas un 31 de diciembre,todo el mundo buscando las uvas y yo aqui viendo Sinchan porque no tengo otra cosa que hacer(bueno si estudiar pero no me apetece)
Espero que esta noche lo pases muy bien,y que empieces el año con "buen pie" aunque seguro que lo empiezas porque te lo mereces,
Un beso muy muy grande
Carmela