jueves, noviembre 03, 2005

Hagamos teologia (como el que hace churros)

El mensaje evangelico de ayer en el Vaticano decia lo siguiente: "Felice il huomo que donna" ("Feliz el hombre que da", traduccion libre mia). De ahi al por qué le dije a Gregorio "Yo de aqui me borro" cuando aparecio Benedicto XVI montado en su Papa-movil blanco cubierto de oro delante de las columnas de marmol de San Pedro, la mas impresionante de todas las basilicas de Roma, hay un largo camino de emociones y sentimientos. Nuestra intencion no era otra que disfrutar de los frescos de la Capilla Sixtina. Por eso, nos despertamos a las 7:30, desayunamos dos capuchinos con dos croissants, cogimos el metro y una cola de kilometro y medio de largo por dos metros de ancho nos hizo dejar nuestro empeño para esta mañana. Asi que terminamos de nuevo en la columnata de Bernini delante de la basilica vaticana. Vimos un movimiento extraño: demasiados detectores de metal. No nos ibamos a quedar con la intriga, claro. Pasamos los controles y vimos miles de sillas dispuestas de cara a un escenario, con cardenales, guardias autoctonos y otras figuras similares que indicaban que alli iba a pasar algo. Como nosotros, hombres, mujeres y niños en cifras astronomicas aguataban estoicamente los estragos de un sol de noviembre que se empleaba a fondo contra ellos. Y cuando mas despistados estabamos Gregorio y yo, tres pantallas enormes mostraron lo que el barullo nos hacia intuir: Venia el Papa. Y paso Benedicto por delante de nosotros. Y saludaba con su manita cubierta por un guante blanco y un anillo enorme. Y la gente le gritaba, agitaba sus pancartas y le cantaba. Y fue entonces cuando le dije a Gregorio: "Yo de aqui me borro". Nadie me entendia porque estabamos en medio de polacos, alemanes, canadienses, irlandeses, brasileños, italianos, rusos y mas representantes de catequesis, coros parroquiales, grupos de donadores de sangre, confederados de la asociacion nacional de familias numerosas... de todas partes del mundo. Y Benedicto XVI decia: "Feliz el hombre que da", y saludò en los idiomas a los peregrinos que se habian desplazado hasta San Pedro para verlo. Tambien lo hizo en español. Cuando hubo terminado, nos bendijo a todos los presentes, a nuestros familiares y a los objetos de culto que llevabamos con nosotros. Tengo que confesar que en mitad de semejante espectaculo me emocione. Por un momento pense en la enorme capacidad de una fuerza que movia a toda esa gente para desplazarse hasta Roma con el objetivo de que un señor cubierto de oro les saludase en su idioma. Yo iba de la mano de la curiosidad pero fui consciente de que a ellos les llevaba otra cosa. Y eso hizo que se me saltaran las lagrimas. La humanidad tiene toda la fuerza del mundo. Que de cosas podriamos cambiar si quesieramos.

2 comentarios:

danirmartin dijo...

Entonces... es obligatorio ver al Papá si vas a Roma?. Yo es que ya me borré hace tiempo... y sin necesidad de verle!

Anónimo dijo...

Sabes que? que yo hace tiempo ya que me borre tambien.
Me considero una persona espiritual, pero desde luego yo no participo mas de esa gran mentira que es la iglesia.
Menudo negocio, y lo peor es que entre mas investigo y entre mas mayor me hago, mas me decepciono....
bueno, un beso grande pirfa.
macarena.