lunes, noviembre 28, 2005

Aviso para navegantes

Perdonen la pausa. He estado invernando. Todavía lo estoy. Y los que lo hacemos luego salimos más bellos y más buenos. O eso espero. No corren buenos tiempos para la lírica, ni la belleza, ni las sonrisas. Ha llegado a la peninsula un temporal de desesperanza con el que lucho a la lumbre de Zorba, el Griego y Cumbres Borrascosas. Intento, como los torturados, mantener mi mente ocupada en el mundo de las ideas y que los destrozos de este temporal no me afecten. Pero lo hacen. Quizá necesite una pausa más larga. Es un aviso para navegantes. Necesito un poco más de invierno (y eso que dice el calendario que todavía no ha empezado) para salir más buena, más alta, más bella, más fuerte contra el miedo y las amenazas. Cuando termine este invierno prometo gritar lo mucho que quiero la vida que me ha tocado vivir. Lo prometo. El invierno no va a poder conmigo.

sábado, noviembre 12, 2005

El panorama

Ya me encuentro totalmente de vuelta. Tras una semana de transición y un sueño, el de esta noche, en el que me proponían un trabajo y yo tenía que decidir si aceptarlo o no (que me ha tenido las siete horas que he dormido bien atareada) puedo decir que ya he vuelto de mis vacaciones. Todavía no me he atrevido a ver las fotos del periplo, pero sí me he asomado a lo que ha pasado y está pasando en el mundo mientras yo he estado ausente. Me encuentro algunas revoluciones más o menos importantes: las menos, el nacimiento de una Leonor que tiene a la España de charanga y pandereta muy preocupada buscándole parecidos o el debate de un Estatut que apenas importa a la poca España que no busca los parecidos. Y yo, que paso de las cópulas reales y seguía desde Roma la presentación de los catalanes de su texto satanizado por el PP, me he dado cuenta que no es eso lo único que los populares creen demoníaco. Ha sido la LOE, y no la LOU como en mis tiempos, la que ha echado a la calle a estudiantes y obispos. Curioso. No van de la mano. Ni siquiera hicieron la manifestación el mismo día: unos con el lema "No más concesiones a la derecha. Fuera la religión de las aulas" y los peperos, con la iglesia protegiéndolos que exigen, entre otras cosas "que la religión católica sea igual que cualquier otra disciplina". Con el pretexto de enterarme por encima de qué va la LOE me he acercado primero a las páginas de El Mundo y me he enterado de lo mala malísima de es una reforma que, entre otros, someterá a los chavales de 2º de Bachillerato a dos exámenes al finas de curso y pone como primero de los deberes del alumnado el de estudiar, pero lo dice así: "la LOE recoge el «deber de estudiar» como el primero de los cometidos del alumnado. Podría decirse que es una perogrullada, pero lo cierto es que no aparecía así citado (cosa que sí hacía la Ley de Calidad) y se habían recibido muchas críticas por ello." En el apartado de profesorado, El Mundo nos cuenta as í lo que dice la LOE: "Aunque el Gobierno señala que la LOE dignificará la figura del profesorado, lo cierto es que -con la intención de no enfadar más a las patronales de la enseñanza- se atenta contra el sentido común en algunos artículos. 'Verbi gracia', los centros concertados que despidan improcedentemente a un profesor sólo serán sancionados con falta leve." Es curioso, porque justo hoy a pocas horas de las manifestación de la derecha El Pais titula lo siguiente: "Los colegios católicos y la Iglesia reciben del Estado 3.000 millones al año". Otra vez un poquito de periodismo entendido como arma arrojadiza de un partido contra otro. Se ve que Pedro J. le debe mucho a Aznar y Polanco a Felipe y eso todavía lo estamos pagando. Y mientras en Francia con serios problemas de convivencia e integración... pero eso merece un apartado especial.

jueves, noviembre 03, 2005

Hagamos teologia (como el que hace churros)

El mensaje evangelico de ayer en el Vaticano decia lo siguiente: "Felice il huomo que donna" ("Feliz el hombre que da", traduccion libre mia). De ahi al por qué le dije a Gregorio "Yo de aqui me borro" cuando aparecio Benedicto XVI montado en su Papa-movil blanco cubierto de oro delante de las columnas de marmol de San Pedro, la mas impresionante de todas las basilicas de Roma, hay un largo camino de emociones y sentimientos. Nuestra intencion no era otra que disfrutar de los frescos de la Capilla Sixtina. Por eso, nos despertamos a las 7:30, desayunamos dos capuchinos con dos croissants, cogimos el metro y una cola de kilometro y medio de largo por dos metros de ancho nos hizo dejar nuestro empeño para esta mañana. Asi que terminamos de nuevo en la columnata de Bernini delante de la basilica vaticana. Vimos un movimiento extraño: demasiados detectores de metal. No nos ibamos a quedar con la intriga, claro. Pasamos los controles y vimos miles de sillas dispuestas de cara a un escenario, con cardenales, guardias autoctonos y otras figuras similares que indicaban que alli iba a pasar algo. Como nosotros, hombres, mujeres y niños en cifras astronomicas aguataban estoicamente los estragos de un sol de noviembre que se empleaba a fondo contra ellos. Y cuando mas despistados estabamos Gregorio y yo, tres pantallas enormes mostraron lo que el barullo nos hacia intuir: Venia el Papa. Y paso Benedicto por delante de nosotros. Y saludaba con su manita cubierta por un guante blanco y un anillo enorme. Y la gente le gritaba, agitaba sus pancartas y le cantaba. Y fue entonces cuando le dije a Gregorio: "Yo de aqui me borro". Nadie me entendia porque estabamos en medio de polacos, alemanes, canadienses, irlandeses, brasileños, italianos, rusos y mas representantes de catequesis, coros parroquiales, grupos de donadores de sangre, confederados de la asociacion nacional de familias numerosas... de todas partes del mundo. Y Benedicto XVI decia: "Feliz el hombre que da", y saludò en los idiomas a los peregrinos que se habian desplazado hasta San Pedro para verlo. Tambien lo hizo en español. Cuando hubo terminado, nos bendijo a todos los presentes, a nuestros familiares y a los objetos de culto que llevabamos con nosotros. Tengo que confesar que en mitad de semejante espectaculo me emocione. Por un momento pense en la enorme capacidad de una fuerza que movia a toda esa gente para desplazarse hasta Roma con el objetivo de que un señor cubierto de oro les saludase en su idioma. Yo iba de la mano de la curiosidad pero fui consciente de que a ellos les llevaba otra cosa. Y eso hizo que se me saltaran las lagrimas. La humanidad tiene toda la fuerza del mundo. Que de cosas podriamos cambiar si quesieramos.