sábado, octubre 29, 2005

Roma para los sentidos

Acabamos de llegar a Florencia, ciudad donde por fin vemos locutorios con Internet. Cuatro dìas en Roma nos han dejado los sentidos empachados. En la Piazza del Popolo nos esperaban Miriam y Angel y cogimos un autobus. La historia y la belleza me sorprendian en cada curva y miraba atònita a los romanos: "Como pueden hacer su vida normal rodeados por esto?" Mi amiga Miriam me contestò: "Si no, se volverian locos".
Un poco de locos sì que tienen. Son simpàticos, amables, pero tambièn viscerales y frìvolos (me da la impresiòn de que viven muy por encima de sus posibilidades). Comunicarse con ellos es facil porque te hablan con los ojos y las manos. "Grazie" "prego", una sonrisa y con eso vas a todos lados.
El primer dìa el paseo por el centro me descubriò lo que al dìa siguiente confirmè: Roma es majestuosa. Todo es enorme en dimensiones y en significados. De la mano de la historia y de la belleza descubrì que pocas cosas en Roma se escapan de ser souvenirs. El propio Vaticano lo es. En el interior de la Basìlica de San Pedro hombres y mujeres de todas las razas y trodos los credos (porque lleguè a ver musulmanes) paseaban contemplando los capiteles, relieves, bajorelieves, frisos, esculturas, pinturas, capiteles... que les hacen olvidar el sitio en el que se encontraban.
Yo intentè concentrarme: "Aquì se supone que mataron a San Pedro, lo martirizaron y lo crucificaron". Pero el esfuerzo de la Iglesia en oro y marmol hizo que me pusiera triste. Hoy no es màs que un teatro. Igual que las tumbas de los papas. La mayorìa de los visitantes nos paràbamos en la del ùltimo, movidos por el morbo màs que por otra cosa. Ahora es Benedicto XVI lo màs vendido en el Top 10 de las estampitas del vaticano. A todo esto, muchas monjas y españoles... pero muchos.
Por la tarde nos acercamos al Panteòn. Justo cuando salìan unas 200 enfermeras voluntarias suizas con otros tantos enfermos en sillas de ruedas. Parecìa la Segunda Guerra Mundial. Al edificio le pasa como a la Fontana de Trevi: ha resistido el asedio de una ciudad que querìa devorarlo. Pero allì està èl, al lado de una cafeterìa en la que cobran a 2,50 euros un dedo de cafè.
Y ayer, màs sensaciones en el Coliseo. Lo que en otro tiempo fuera el terreno de juego del pueblo romano con la vida de esclavos y criminales, hoy es pasto para turistas. Algunos esperàbamos que nos hablasen las piedras. Pero lo que saben no debe ser agradable y prefieren no contarlo. Al lado, el Foro. Un caos, como Roma entera, que da idea de la vida que albergò. Porque, eso es verdad, todas esas piedras tienen vida en Roma. Se me ha quedado en los labios un sabor agridulce, pero puedo decir que he sentido Roma. Volveremos dentro de tres dìas, cuando descubramos los secretos del arte florentino. Ahora vamos a pasear por Florencia, y a dejarnos sorprender.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Nose ni por donde empezar, ya que cuando leo lo que esctibes, parece que estubiera sintiendo y viendo absolutamente todo lo que tus palabras me cuentan....
Yu manera de expresarte y escribir es una verdadera pasada....
"ah, no creas que me estoy dejando llevar por mis sentimientos de familia"
Soy objetiva, te lo aseguro...
Me alegro de que lo esteis pasando bien y nada que espero verte mu pronto para hablar un ratillo "que yo en persona me expreso mejor" jajaja. un beso.
Macarena.

Anónimo dijo...

Me parece increible lo que cuentas,parece como si estuvieras narrando una peli.
Vosotros en Roma viendo esas cosas y nosotros en el campo del Meki comiendo unas migas,que cambio,no?
Me alegro que esteis disfrutando tanto de este viaje,estoy deseando que vengais para ver fotillos,videos....en fin pasadlo bien.
Como estan los italianos?me refiero a Miriam Y Angel,eh,
Besos.
Carmela

Anónimo dijo...

acabo de ver las fotos. Que guapos estamos. No veas las ganas que tengo de ir para alla y hacernos fotillos aunque sea en la plaza, al lado del casino, por ejemplo. Un besazo pa to el mundo.
Miriam.