lunes, octubre 24, 2005

Descubriendo Barcelona

Tercer día en Barcelona. El reloj del locutorio desde el que escribo dicen que son las 15:04. Debe ser la hora del Perú natal del dueño. Son las 19:00. Estoy comiendo Filipinos. En la que, dicen, es la ciudad más europea de España, todo es exótico y extranjero. Yo, que venía cargada de los prejicios heredados de años escuchando a mis vecinos hablar de las aventuras de sus primos emigrantes en la ciudad de Gaudí, me he encontrado con una Barcelona desconocida. Nada de personas a las que les preguntan en castellano y te contestan en catalán, ni siquiera ha encontrado excesivamente caro los precios. Todo lo contrario. En mi toma de contacto, Barcelona se me manifiesta como una ciudad totalmente reconciliada con su historia y su modernidad. LLegamos el pasado sábado, día del cumple de mi amigo Miguel al que se me olvidó felicitar con los nervios. Descubrimos cómo se sufre cargando con una maleta de 20 kilos, mochila y abrigo incluido. Pero llegamos sanos y salvos al Hostal Satram, desconocido para mí hasta ese momento porque lo reservé por Internet. Me dijo el indio que lo regenta que soy la primera española que le hace así la reserva (!Qué manejo de la tecnología¡). Es un hostal raro, pero no está mal. Dos calles por detrás de la Sagrada Familia, lo primero que nos dijo el indio, Kamal, es que no dejáramos comida porque acudirían las cucarachas. "Os lo dirían en cualquier hostal de Barcelona". Ahogué un grito que luego me he alegrado de no proferir dado el mínimo tamaño de las cucarachas de Barcelona comparadas con las sevillanas. Aquellas han tenido que ser objeto de una radiación. La habitación está muy bien, con ducha dentro, tele y todo. Al menos ya puedo decir que una de las reservas me ha salido medianamente bien. Orio, todavía no muy recuperado de su primera experiencia de vuelo (que le encantó) y yo dimos un primer paseo panorámico por Barcelona: Sagrada Familia, Plaza Cataluña, las ramblas y terminamos a orillas del puerto, a los pies del Colón indiscreto que apunta con el dedo.
Ayer domingo: Sagrada Familia, Parque Güell y Monjuic... INCREÍBLE. Esto es precioso. Recorrer la Sagrada Familia es como asistir a la contrucción de las pirámides de Egipto: tienes la sensación de asistir al nacimiento de un coloso. Todavía queda la torre más alta y ya es impresionante. Subimos hasta arriba del todo, las vistas son increíbles pero no llegan a sorprender tanto como la certeza de que estás pisando una obra viva. Gaudí dijo de ellas que era "una obra abierta" cuando le preguntaron cuánto tardaría en terminarla. Por mí puede tardar el tiempo que quieran. Es una maravilla siendo todavía proyecto. Sólo espero poder volver destro de muchos año y ser testigo de su avance. Gaudí nos llevó de la mano a otra de sus creaciones: el Parque Güell. Una de las motivaciones de venir a Barcelona era sentarme en uno de esos bancos que tanto salen por la tele. Y lo hice. Nos comimos un bocadillo de tortilla que compartí con las palomas. Terminamos, improvisando, en Monjuic. Entramos por la parte de atrás y nos levamos un bofetón de belleza a la salida.
Decía que Barcelona está reconciliada con la modernidad y donde mejor se ve es en el tremendo estadio olimpico, el pabellón de San Jordi y toda la explanada que se extiende ante ellos. A mí se me venía a la mente la reciente, y no por ello menos destrozada y horrorosa, Plaza de la Esperanza de mi pueblo. Esto es todo lo contrario, aquella explanada te produce bienestar, sientes que está bien hecha. Esta mañana, nuestro primer destino ha sido el Puerto, Port Vell, y de allí al Barrio Gótico. La Catedral de Barcelona no es gran cosa. Más pequeña que la de Granada, incluso, pero tiene su encanto; las vidrieras, el claustro... Merece una visita sobretodo si eres capaz, como una de las guiris que vi, de sentarte en la piedra y dejar que el sol y el frescor te den en la cara. Nosotros íbamos más pendientes del vídeo y la foto. Sólo espero que seguir viajando me libren algún día del sometimiento de la instantánea. Y esta tarde necesitábamos descansar: Mucho artista, mucho modernismo, mucha riqueza multicultural de la que tan poco gusta Aznar pero que a los demás nos hace tan libres. Es verdad que Barcelona es una ciudad cosmopolita. A ver si se nos pega algo.

5 comentarios:

danirmartin dijo...

Tu post me recuerda a mi visita a Barcelona, el verano de 2004... parece que lo estoy reviviendo todo.

Me encantó la ciudad, así que disfrutala.

Y ahora viene lo mejor: Italia!

Beijinhos!

Anónimo dijo...

Ciao Paloma. Espero que tu visita por Italia sea tan emocionante como la del Norte de Espana (joder con las n).
Sabes que hare todo lo posible por ir a verte a Roma, y si no, a Florencia, que tampoco la conozco todavia.
A todos los demas, os espero en Italia, porque es bellisima.
Ah! Es un topico, pero cuidadito en Roma, que quiero verte entera.
Un besazo, la italiana "adopta".

Anónimo dijo...

LA CULTURA NOS HARA LIBRE........
Pasarlo bien en Italia.
Buen viaje.
Os quiere macarena.

Anónimo dijo...

NOS VEMOS EL MIERCOLES 26 EN ROMAAAAAAAAAAAAA.
MENOS MAL QUE ALGUIEN VIENE A VERMEEE.
UN BESAZO.

UnderPressure dijo...

A mi me sorprendio de Barcelona que despues de escuchar tantisimas veces la historia de preguntar algo en castellano y ser respondido en catalan, y luego nada de nada. Son gente muy educada y ninguno me hizo tal desaire.
Se ve que es una "leyenda urbana" mas, extendida por los meapilas habituales.
Para Roma, preparate. No se espera uno nunca, despues de haber visto miles de fotos, peliculas, etc, que en mitad de una ciudad moderna, una capital, se pueda situar otra capital antigua. Una ciudad de hace 20 siglos dentro de otra, la actual.
Yo tengo que volver alli.