miércoles, septiembre 28, 2005

Gym, gym, botellín

El mundo del gimnasio siempre me ha parecido sorprendente. La carestía económica de una servidora, que es de pueblo y no descubrió estos ambientes hasta la mayoría de edad, me llevó en un primer momento a apuntarme a un gimnasio trianero regentado por un culturista. Yo allí no pegaba nada a juzgar por las miradas de los chavales anabolizados que levantaban con un brazo el doble de lo que pesaban. Pero resistí, poco, la verdad. Le explicaba a un amigo que allí la tensión sexual se respiraba. No conmigo, claro. Sólo entre anabolizados, pero las miradas y el sudor entre ellos y ellas eran todo un lenguaje que yo estaba lejos de compartir. Pasaron los meses, hasta los años, hice dieta, empecé a currar y cuando gané dinero decidí volver, ahora lejos de aquel antro de musculados y musculadas que me miraban como diciendo "Qué hará aquí esta gorda..." Me apunté al Hispano Aviación, uno de los mejores gimnasios de Sevilla, al menos Chaves va al mismo que hay en el Porvenir. Será por algo. Tiene que ser gracioso ver a Chaves en la bici y su guardaespaldas enchaquetado al lado oliendo el sudor de los demás, no vaya a querer algún desaprensivo atacar al presidente con una mancuerna. Al de Triana van Amenabar y Junior, que se ve que ha empezado hoy porque con sus legañas de haberse despertado a las 10 (la hora de los artistas) le preguntaba al monitor por dónde empezar. Y yo, que ya no aguantaba tanto glamour en tan pocos metros, he decidido probar suerte con el yoga que es una de las clases del gimnasio (que hasta tiene piscina y todo... un nivel). Ea¡ Pues resulta que el profesor de yoga es un chino que sale a veces con Los Morancos. Intenté concentrarme en lo místico y olvidar la farándula, pero es que lo místico del yoga es absurdo. En aquella sala éramos más de 30 personas, hombres y mujeres, viejos y jóvenes... y a mí con tanta diversidad me costaba concentrarme... y eso que iba dispuesta porque creía que con una clase se me podía curar hasta el tic que tengo en el ojo (debido al estrés, según mi amiga Carmen). Pero nada. He durado 5 minutos. Justo cuando se empezaban a levartan las piernas. Me he puesto los zapatos y ¡Adiós muy buenas¡ De lo místico, ná de ná. Lo intentaré cuando esté más madura.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que callaito te tenias eso del gimnasio,eh,con que codeandote con lo mejorcito de Triana como se nota..
Yo por lo pronto hasta que no encuentre el curro no puedo buscar el gimnasio,pero yo creo que me voy a quedar en el mismo que es el que mas cerca me cae de casa,tu sabes "pa" no moverme mucho.
Palmi tambien se quiere apuntar al gimnasio,le ha dicho a A.Pablo que se apunte con ella ,pero el le ha contestado que mejor se vayan al campo futbol a hacer "guaraná"

Besos Carmela

danirmartin dijo...

Adivina quién se ha apuntado al Galisport de Triana...

Una pista en mi blog.

Espero que sendas personas se encuentren en sus instalaciones a la mayor brevedad!