jueves, agosto 04, 2005

Fuerzas brutas de seguridad

Ayer me desperté con la noticia de que la autopsia al agricultor que murió en un cuartel de Roquetas de Mar, en Almería, vinculaba su fallecimiento con la brutal paliza que recibió a manos y porras de nueve guardas civiles. La noticia me pareció lo más escabroso de los últimos tiempos por una serie de componentes, entre ellos, imaginarme la imagen franquista del guardia del tricornio y el bigote a palos con los detenidos. Pero es que el agricultor de Roquetas de 39 años, casado y con un hijo de 19, no era un detenido. Su culpa fue haber acudido al cuartel en busca de auxilio y negarse a someterse a la prueba del etilómetro. Cuando alguién se niega a soplar el popular globo, lo más que puede pasarle es una sanción administrativa. Una multa, vamos. En roquetas parece que si te coge cierto teniente con una porra eléctrica y no soplas puede ser hasta que palmes. Y como daños colaterales, una madre, una esposa y un hijo que esperaban que la Guardia les entregara el cuerpo. Pasaron días de angustia sin comprender por qué se negaban en el cuartel a que pudieran acceder al difunto y enterrarlo a su manera. Primero lloran su muerte y once días después se enteran que lo han matado unos hijos de puta. Es como si hubiera muerto dos veces. Se les ha negado la vida y la verdad. Suponía que las reacciones no se harían esperar. Efectivamente, a lo largo de la mañana conocimos que el violento teniente había dejado su impronta otras veces. La familia pedía a las víctimas que se atrevieran a denunciarlo. Aunque un padre que lo hizo con anterioridad, cuando el Guardia apaleó a su hijo, tuvo que soportar como su proceso no se admitía a trámite. De corporativismo entre juzgados y cuarteles hablaban los que opinaban en los medios. Pero es que el caso de Roquetas salpica al Gobierno. Se pide hoy la comparecencia del Ministro del Interior. Y a mí me parece exagerado. Es verdad que ha habido y hay guardias civiles rastreros, como periodistas, ingenieras, enfermeras, médicos o administrativos. Pero intentando separar individualismo de acción colectiva, porque hoy se estaban escuchando barbaridades contra los cuerpos de seguridad del estado, creo que hay una posible opción para terminar con estos sucesos violentos: La desmilitarización de la Guardia Civil y la posibilidad de que se organicen sindicalmente. Ya que son guardas de civiles, como lo es la policía, ¿no sería mejor que se comportaran con tales? El resto de Europa está poco a poco unificando como civiles a sus agente de seguridad... ¿por qué en este pais, donde ser militar es ya una opción y no una obligación, no se puede hacer más democrático y cercano a los ciudadanos este cuerpo?

No hay comentarios: