miércoles, abril 13, 2005

una hora menos

Esta mañana he madrugado en Santa Cruz, pero la ciudad ya estaba madrugada. Lo de la hora menos en Canarias es mentira, apenas se cumple para los programas de televisión y poco más. Aquí, los comercios están abiertos a las 8 de la mañana. Decidí ayer pelarme y no quedaba ni una peluquería abierta a las 7 de la tarde en Santa Cruz. He logrado hacerlo esta mañana y ha sido divertido, porque aquí lo hacen todo con una dulzura exquisita: "mi niña, te gustó??". la peluquera me lo ha preguntado 30 veces. Le he terminado diciendo: "Sí, me ha encantado". No sé como hacer frente a tanta simpatía, la mía se queda pequeña. El acento les cambia hasta el carácter. Hoy nos espera la punta más al norte de la Isla donde no llega la autovía. Ayer tocó el Teide, aunque a menos de un kilómetro de la cumbre, lo que llaman "calima" no nos dejó verlo. Pero la excursión fue divertida. Además de la caída de Palmi corriendo por las cañadas del Teide, el azar quiso que me encontrara a una compañera de clase donde está la mítica piedra que aparecía en las 1.000 pesetas... coincidencias. Siempre me gustó levantarme la primera cuando estoy de vacaciones, sobre todo en los sitios de playa, porque la brisa me despeja. Me gusta comprar el periódico y dar un paseo... pero en Santa Cruz nunca seré la primera, porque soy yo la que va una hora más tarde.

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