lunes, abril 18, 2005

Del descanso al descenso

Se me terminaron las vacaciones y desciendo al reino de los suelos. aunque antes de despedirme completamente del ocio y el descanso del que ha sido escenario Tenerife, me permití una juerga bailonga de sevillaneo y "el canguro camina pa lante" en la feria de Sevilla, a golpe de rubujito. El punto final de mis vacaciones, como el de la propia feria, lo ha puesto los fuegos artificiales. El artificio que despide al otro artificio. Menos mal que he leído la prensa en estos días de descanso porque, al llegar, a pesar del sueño que no me he curado mi cama, he tenido que hacer una niticia sobre el proceso de regularización de inmigrantes... y he conocido a una gente maravillosa. En la oficina de Estadística del Ayuntamiento de Sevilla, en la Casa de la Moneda, los inmigrantes que necesitan el padrón para conseguir los papeles que les harán oficiales, guardaban horas de cola como bien podían. A pesar de que yo, que me empadroné en Sevilla hace apenas tres meses contara con la ventaja de que el técnico viniera a mi propia casa. Cuesíón de acentos. Como mi jefe quería un testimonio humano, me hice colega de una senegalesa con un cutis precioso que no paraba de reirse. Se llama Saly y le acompañaban dos hombres, un compatriota y amigo y otro, de Togo, profesor de antropología en la Universidad Pablo de Olavide. Son personas excepcionales. Y decir eso de quienes han compartido un par de horas de tu vida es mucho. Pero realmente lo son. El profesor es cultísimo a la par de simpático y sé que me lo volveré a cruzar en mi vida. A Salí la veré el 5 de Mayo porque los senegaleses que viven en Sevilla se reúnen una vez al mes para recordar cómo eran en su país. Se visten como lo hacían allí y comen la comida típica. Intercambié los teléfonos con ella y el 5 de Mayo prometí comer el plato típico de Dakar. Será una experiencia, aunque conocerlos ya lo ha sido. Tan simpáticos en mitad del mal trato que les está dando la administración. Claro, como ellos no votan.

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