viernes, marzo 04, 2005

... Se te ve en la cara, Infanta.

Me he estrenado con la Familia Real. Me ha tocado la más sevillana de todas y menos agraciada, Elena. Resulta que venía a inaugurar una escuela para ciegos. Semejante acontecimiento reunió a lo más florido de la prensa andaluza, desde ABC hasta las agencias de la víscera. Entre guardaespaldas y policías nacionales, eran más de treinta las personas que se ocuparon de dificultarnos el trabajo. A uno de los enchaquetados le rocé sin querer la pistola. Nos trataban como a terroristas. Un perro husmeó en nuestros equipos no fuera a ser que nos saliera la vena más republicana. Nos hacinaban en las escaleras a metros de una infanta a la que le daba asco lo que estaba viendo. Y, aunque es difícil saber cuándo le da asco una cosa más que otra porque su rictus apenas varía, la visión de los niños ciegos le estaba repulsando. Quería que aquello acabara rápido y lo esperaba poniendo esa cara de atención a las explicaciones que tantos años de formación palaciega cuesta. Cuando todo acabó, la esperamos en la puerta. Uno de los guardaespaldas me obligó a desenchufar el micro de la cámara. Le dije que no entendía porqué y me contestó confiado: "no tienes que entender nada". Y mientras sus hombres de negro nos trataban a como basura, ella salió sonriente a la calle sevillana, sin prisas por entrar en su coche. Quizá sea porque Sevilla es la única ciudad donde le dicen guapa.

1 comentario:

danirmartin dijo...

Lo mismo estoy yo allí y sí que grito algo republicano...