viernes, marzo 11, 2005

¿¿Matrimonio??

Sí, supongo que algún día me casaré, como lo hace todo el mundo. Pero cuando me lo preguntan suelo contestar "nunca le haría eso a un hombre al que quiero". A la gente le ha dado por casarse. Por las calles de Sevilla desfilan una cohorte de bien vestidos todos los fines de semana, incluso, en Cortegana, cuando llega el verano, no hay un festivo libre de ágapes matrimoniales. Lo curioso es que la misma fiebre de bodas hay de divorcios. Es lo que he dado a llamar "la crisis de la palabra". Es uno de los males endémicos de nuestra sociedad: no nos importa jurarle amor eterno a una persona y mandarla a la mierda al par de años, haciendo que la palabra matrimonio pierda por completo su significado. Todo corre tan deprisa, que la eternidad no existe. Es más, existe en la misma medida que el compromiso y la promesa, ninguna. Apenas han pasado un par de generaciones desde esos hombre y mujeres para los que el divorcio era poco menos que pecado. Ellos (aunque sobre todo ellas) aguantaban estoicamente su palabra de amor eterno, entre broncas, cuernos y palizas, pero el divorcio, eso sí, ni nombrarlo. Ante semejante dos caminos entre la crisis de la palabra y el aguantar por cojones, me quedo con el de enmedio: elegir cada día a la persona con la que quieres estar, y, a fuerza de elegirla cada día, descubrirás que es el hombre (o la mujer) de tu vida. Al menos, por una vez en mi vida el matrimonio me ha servido para algo: no hablar del 11-M.

1 comentario:

amaltea dijo...

estoy deacuerdo contigo, y llegar a dar el paso del matrimonio despues de pensarselo muy bien... tampoko hablamos de un juego no??

el 11-m debe estar presente siempre, no solo el 11-m

besitos desde Cai