viernes, febrero 18, 2005

Alcohol y muerte

Las estadísticas señalan que la primera causa de muerte entre la gente de mi edad son los accidentes de tráfico. Qué ironía... al final el primer mundo tiene esta serie de "daños colaterales". No me imagino yo que la primera causa de muerte entre los jóvenes de Somalia sean los siniestros en las carreteras... entre otras cosas, porque ellos, con 22 años, ya hace muchos que dejaron de ser jóvenes. Eso los que siguen vivos, claro. Viviemos de forma frenética porque la acción es enemiga de la reflexión. Luchamos de día por ser los mejores en nuestros estudios o en el trabajo pues desde pequeños nos enseñaron a ser competitivos. Y encima, cuando llega la noche nos sobran las fuerzas para ver amanecer con un cubata en la mano y hacíendonos una raya en el alerón de un coche tunning. Nuestro imaginario colectivo lo conforman series en las que los chavales que iban al instituto tenían ya un bar a su nombre, brillantes periodistas que vivían al límite, atractivos vigilantes de playa o guaperas que desconectaban bombas con un cutter o que conducían coches parlanchines. Nos educaron para que triunfásemos y pensar poco. Nos han hablado de ideales solidarios que son incompatibles con la competitividad a la que estamos sometidos. Y nosotros, simplemente, hemos optado por la vida frívola, desengañados porque en el fondo, seguimos siendo humanos. La administración, ahora, hace un esfuerzo público por sacarnos de los brazos de baco... pero cambiando vales de gasolina y refrescos a cambio de alcohol va a conseguir bastante poco.

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