martes, febrero 22, 2005

Adiós a un cubano

Ha muerto Cabrera Infante y su muerte me ha servido para conocer una palabra nueva: calambur. Un teletipo que hablaba sobre la muerte del escritor cubano, le describía como "el maestro del calambur y la magia verbal". Es curioso que haya tenido que morir Cabrera Infante para darme de bruces con uno de los juegos más divertidos del lenguaje: "juego de palabras que consiste en modificar el significado de una palabra o frase agrupando de distinto modo sus sílabas". "El dulce lamentar de dos pastores/ el dulce lamen tarde dos pastores", no es mío, es de Gracilaso. Un escritor al que, a diferencia de Cabrera, si he leído aunque lo hiciese bajo coacción pseudo-educativa. En fin, maestro de los calambur, espero encontrarme a lo largo de mi vida lectora con alguna de sus novelas, que me hagan plantearme el sentido de mis palabras.

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